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Resulta que ayer el F.C. Barcelona se llevó los tres puntos frente al Getafe en el Nou Camp, pero acabó el partido con ocho jugadores de campo tras las expulsiones por roja directa de Piqué, en el primer tiempo, y Márquez ya en tiempo de descuento al derribar a un contrario que encaraba a Valdés, con lo que su acción conllevó el penalti que subiría el definitivo 2-1 al marcador. Todo esto, en una semana en la que el descaro de las decisiones a favor de los culés -gol ilegal de Pedro frente al Sporting, un penalti no pitado de Márquez y la no expulsión de Messi por clavarle los tacos por detrás, sin intención de jugar el balón, a Castro- parece haber abierto los ojos a más de uno, ha sido un regalo del cielo para la propaganda (que no "prensa") probarcelonista cuyo núcleo de acción se halla sito en Barcelona. Pese a todo, tanto Mundo Deportivo como Sport, no muestran error alguno del colegiado en las dos acciones que habrían "perjudicado" al F.C. Barcelona. De esta manera, si se elimina toda la morralla que envuelve la información de los panfletos catalanes, nos queda la idea de que el barcelonismo se siente indignado... porque han sido justos con él. Y es que no cabe otra interpretación. Ayer el colegiado no quiso comerse la falta de Piqué de la misma manera que su colega deglutió la de Messi en El Molinón, ni mirar a otro lado en el penalti de Márquez como hicieran en su momento con el de Puyol o Alves frente al Villarreal. La acción de Piqué es merecedora de roja directa, y la del mexicano también. Pero que te expulsen a dos jugadores y te piten un penalti en contra en casa suponen unos ingredientes excepcionales para cocinar una "persecución" arbitral siempre y cuando no se rasque mucho en la superficie. Por supuesto, es necesario que el cliente del restaurante de la isla de Pasculé carezca de cualquier juicio crítico y se limite a balar las consignas que recibe. Acostumbrado a que le vendan un mundo ideal en el que los penaltis no son penaltis, las patadas por detrás no son agresiones, y los derribos a contrarios en área de Valdés son cargas legales, el barcelonista, educado en la consigna de que su equipo ha sido, es, y será siempre perseguido, tragará con lo que sea. La patada brutal de Piqué es roja directa aquí y en China, el derribo de Kepa por Márquez es penalti y expulsión por muy tibiamente que quiera aplicarse el reglamento; pero eso son detalles sin importancia para la propaganda y quién la recibe. Así que sintiéndolo mucho, vamos a dar una lección de neutralidad y raciocinio a estos cabezones de la isla de Pascua importados en masa a Cataluña. El postre les va a amargar la comilona victimista, pero ese no es nuestro problema. Una vez que ha quedado claro que el "agravio" de anoche no fue otro más que el de que se les trató de la misma manera que a los demás (el penalti, por ejemplo, es el primero que le pitan en toda la temporada), vamos con otras cosas que no les cuentan sus queridos propagandistas sportistas o mundodeportivianos. Para empezar, el gol de Messi no debió subir al marcador, ya que Ibrahimovic, en fuera de juego, se interpone en la trayectoria del esférico pudiendo confundir a Codina. Es fuera de juego posicional, interviene en la jugada y, por tanto, debería haberse señalado. Para seguir, Teixeira se tragó un penalti de Abidal a Pedro Ríos. ¿Puede alguien negar estas evidencias? Las justas expulsiones de Márquez y Piqué o el fuera de juego en el primer tanto y el penalti de Abidal poco después son inapelables. Pues entonces que se dejen de inventos y cuentos chinos. Que no nos tomen por idiotas o, al menos, que sólo lo hagan con sus lectores, los mismos que acuden en masa a votar ahora que el Madrid es el equipo más beneficiado. ¿De qué? ¿Por quién? Ayer Cristiano Ronaldo no pudo jugar frente al Español porque El Comité de Español de Disciplina Deportiva no trató la cuestión, y no lo hizo porque la RFEF de fútbol no les remitió el expediente. Es decir, que el portugués tuvo que cumplir un segundo partido de sanción que igual la semana que viene el CSDD le levanta. Y todo porque la Federación tardó ocho días en remitir el expediente y porque el CSDD dijo que no, que era ya muy tarde, que estaban cansados y que lo dejarían para la semana siguiente. Toma ya. ¿Dónde está el beneficio al Madrid cuando cualquiera puede ver las instituciones deportivas ningunean y se burlan del club presidido por Florentino? Suponemos que estará en el mismo sitio que la campaña "merengue" que los goebbelsianos de Barcelona denuncian para presionar a los árbitros, porque la realidad es que el Real Madrid no ha dicho ni "esta boca es mía" ante los sucesivos escándalos de los de negro para beneficiar a unos y perjudicar a los otros, a los de blanco. Nos parece que el único beneficio a resaltar en todo esto es el del Barcelona, quién ayer tuvo en el campo a Messi gracias a que el colegiado Paradas Romero sólo le mostró amarilla por lanzarse con los tacos por delante, y sin intención de jugar el balón, contra el muslo de Diego Castro en una acción que para cualquier otro que no vistiese de bicolor habría sido de roja directa. Ayer Messi marcó el primero y dio la asistencia para el segundo. Mucho habría cambiado la cosa si árbitros y comités de disciplina hubieran actuado como lo hacen con el común de los equipos.
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Y es que ayer, una vez más, el árbtiro se convirtió de nuevo en la clave para que los culés arramblaran con los tres puntos en disputa en El Molinón. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando el colegiado andaluz Paradas Romero dejó de señalar un claro penalti de Márquez sobre Bilic. El central mexicano se desentendió del balón y arrolló al delantero rojiblanco cuando trataba de llegar al remate. Pero lo peor, como suele decirse, estaba por venir. En el minuto 28 de partido Paradas señala una falta a favor del Barcelona hacia la zona derecha del campo culé. Los azugrana desplazan el balón varios metros y sacan no sólo muy por delante de donde se había producido la falta, sino desde un sitio más centrado y, por tanto, más ventajoso para botar la falta. Recibe Iniesta, que con los locales despistados, unos por protestar la acción ilegal y otros por no ver peligro en Pedrito, entre otras cosas porque estaba situado en posición antirreglamentaria, mete un pase interior por detrás de la defensa que recibe el "canterano" catalán nacido en las Canarias para conseguir sin oposición alguna el tanto que acabaría por dar la victoria a los de Guardiola. Vergonzoso. Habrá quién diga que el colegiado era muy malo, que no sabe que las faltas no se pueden sacar varios metros por delante del lugar donde se han cometido y cosas por el estilo. A estos les informarmos que en el último minuto del partido, cuando el Sporting trató de botar rápido una falta en el costado del área de Valdés para coger descolocados a los azulgrana, entonces sí se detuvo el juego Paradas para obligar a que el esférico fuese puesto en su posición. Y para más recochineo, el colegiado se comió la tarjeta roja en la falta de Messi que debía haberle costado la expulsión. "El que ama el fútbol", según Laporta, le clavó los tacos por detrás y a la altura de la rodilla a Diego Castro. El cariñoso gesto fue sancionado con una simple amarilla pese a ser más grave que la acción de Cristiano sobre Mtilinga y por la cual al luso le han caído dos partidos de sanción. Pero jamás sabremos cómo actuaría el Comité de Competición en este caso (aunque lo sospechamos) porque una vez más el colegiado de turno demostró que los azulgranas tienen carta blanca para despacharse con el rival. No es el único agravio comparativo que se produjo entre el líder arbitral y los que optan a desbancarle. El Barcelona apañó tres puntos en El Molinón gracias a un gol en fuera de juego que parte de una falta ilegalmente sacada; en ese mismo campo el Madrid perdió dos puntos al serle anulado un tanto de Raúl por inexistente mano previa de Kaká. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Pero sólo es posible una: el Barcelona sigue siendo igual que hace cincuenta, cuarenta o diez años, el equipo mimado de las instituciones y órganos deportivos. Cuando todavía no se habían borrado de la retina del espectador las imágenes del penalti a Bilic, el encargado de dirigir el encuentro en Riazor, Ayza Gámez, sancionaba una pena máxima de Ramos sobre Riki pese a que apenas existió contacto entre ambos jugadores, aunque el deportivista exageró la caída. De esta manera, y a falta de cinco minutos, el Madrid, que llevaba encarrilado el partido con un dos a cero desde el primer tiempo, fruto de su apabullante dominio, se encontraba con un rival que, pese no haber hecho méritos para ello, optaba al empate. Afortunadamente Benzemá, a pase de Arbeloa, conseguía imponer la justicia en el marcador cuando se cumplía el tiempo reglamentario. Lo que quizás no viera ese hipotético espectador fue el codazo de Juca a Kaká en el minuto cuatro, y por el que el jugador local debía haberse ido a la ducha. Entre otras cosas porque no lo repitieron ni una sola vez. Pero así funcionan los arbitrajes. Al Barcelona no le pitan penaltis claros mientras que en área del Madrid son considerados como tales faltas que en condiciones normales no se pitarían ni en el centro del campo. Al los madridistas les pueden propinar impunes codazos en el rostro que no merecen la atención ni del realizador, mientras que los culés pueden realizar escalofriantes entradas capaces de retirar por una buena temporada al jugador que las recibe, al mismo tiempo que como a uno del Madrid se le ocurra atizar, siquiera accidentalmente, a un contrario, lo crujen vivo. Los dos puntos regalados por el colegiado en Gijón -tres si se hubiera pitado el penalti sobre Bilic, pero eso ya es soñar en technicolor- se suman a una larga lista de puntos concedidas en los despachos: uno del empate frente al Villarreal, dos de la victoria frente al Español, otros dos frente al Madrid, a quién le escamotearon un clamoroso penalti de Piqué sobre Cristiano, dan un total de ¡siete puntos! cuando sólo se lleva un partido de la primera vuelta. Por su parte, si al Real Madrid no le hubieran anulado el gol de Raúl en El Molinón, y a su vez le hubieran concedido el penalti sobre Cristiano, hoy tendría tres puntos más.
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Ya está; hemos cumplido. Porque ¿qué otra cosa iba a aparecer en la sección de "noticias" que una noticia? Y vaya si lo es, y por partida doble: primero, porque se sale fuera de lo normal que aparezca un niño más de lo esperado, y segundo, porque también rompe la normalidad el que se produzca un nacimiento de trillizos en la hermosa localidad de las Villuercas donde llevaban más de veinte años sin asistir a tal acontecimiento. Es lo que tienen las noticias. Por ejemplo, que mañana sea sábado no es noticia. Que el Comité Español de Disciplina Deportiva haya negado la cautelar a Cristiano Ronaldo, tampoco. Y no será porque estos aplazamientos a la hora de cumplir partidos de sanción sean "rara avis" en el fútbol español. Todo lo contrario, que a un jugador le permitan disputar un encuentro que, teóricamente, no debería jugar, es más usual de lo que cabría pensar. Claro que sólo se produce cuando cuando se cumplen algunas condiciones, faltaría más. La primera, y casi nos atreveríamos a decir que única, es que esté el Madrid de por medio. Pero ¿no decían ayer que al Madrid no le daban la cautelar desde hacía diez años? Efectivamente: es que nos referimos a que sea el Madrid el equipo frente al que el jugador afectado debería cumplir su sanción. Así le sucedió a Baraja, quien recibió la cautelar del Comité de Disciplina Deportiva antes de la visita del Valencia al estadio Bernabéu, o a Ayala. Al argentino le llegaron a abrir un expediente por pisotear a Simao cuya resolución se alargó sospechosamente hasta la semana siguiente, de tal forma que pudo enfrentarse al Madrid. Podríamos seguir hasta mañana citando casos como estos: el de Senna, a quien le perdonaron la quinta amarilla que conllevaba un partido de sanción; el de Leo Franco, que vio como le anularon la roja frente al Betis pese a que en el acta el árbitro dejó claro que había cometido una agresión, etc. Pero está usted en la sección de "Noticias", y a estas alturas ya habrá comprobado que perdonar o dar la cautelar a un jugador cuando su equipo se enfrenta al Madrid no entra precisamente dentro de esta categoría. ¿Estamos acaso insinuando que los órganos responsables de sancionar las acciones de un partido actúan de manera tendenciosa contra el Madrid? ¿Que es norma no escrita que al Madrid no se le concede lo que a los otros se les da por supuesto? ¿Que el Madrid tiene que asistir impotente a cómo a sus rivales les reparten cautelares como los reyes magos de la cabalgata reparten caramelos, mientras que los mismos reyes se ríen en la cara de sus servicios jurídicos aplicando la máxima rigurosidad con los jugadores blancos? Bien, es probable que alguien pueda creer que todo se debe a la "casualidad". El problema para él es que cuando estas cosas pasan tantas veces es difícil creerse algo así, y mucho menos cuando le pasan tantas veces a un mismo jugador. Por ejemplo, el malaguista Romero. Expulsado por doble amarilla en su encuentro frente al Betis, recibió la cautelar para enfrentarse al Madrid, cómo no. Pero vaya, es que habiéndole caído después una sanción de cuatro partidos por agredir a Ayala nos lo volvemos a encontrar frente al Madrid en el que debía haber sido el primero de los cuatro encuentros de suspensión que acabaría por cumplir, pero contra otros equipos. Y es que cuando está el Madrid por medio se dan alegremente cautelares no ya a uno o dos jugadores, o a todo el equipo, es que se dan cautelares a estadios enteros. Tal fue el caso del Ruíz de Lopera, cuya clausura por dos partidos fue retrasada permitiéndose que el Betis recibiera en su casa al equipo capitalino que viste de blanco. Eso sí, al siguiente partido a domicilio, cuando le tocaba recibir al F.C. Barcelona, los mandaron a jugar a Huelva. Qué cosas, ¿verdad?
Ya que estamos con el equipo fundado por
el suizo suicida, no podemos dejar de recordar el caso de Motta. El 12
de noviembre del 2006 vio la roja directa por propinarle un codazo en la
cara al zaragocista Milito. A la semana siguiente nos lo encontramos en
Mallorca, frente al equipo "bermellón". Pero que a un culé sí le
concedan la cautelar no es noticia -quizás porque es rara la ocasión que
a un azulgrana le aplican la misma vara de medir que al resto y le
muestran tarjeta por cosas como
ésta-, lo que es noticia es que a la semana siguiente también estaba
jugando. Y a la siguiente. Y luego otra, y otra, y otra... hasta que
pasados cuatro meses el Comité Español de Disciplina Deportiva le cambió
esa roja por una amarilla y ya no tuvo que cumplir partido alguno.
Pese a todo esto, no olviden que el Madrid es el equipo del Gobierno,
que siempre es el beneficiado "por los de arriba", que lo de Cristiano a
Mtilinga -quién de tener la nariz destrozada por tres semanas ha pasado
a ser convocado para los entrenamientos de la semana que viene- fue un
intento de asesinato abortado por la rápida actuación del colegiado, y
que la sanción de dos partidos que le ha caído al portugués son un
escándalo. ¡En la frontera tenían que haberle puesto si se hubieran
aplicado los principios punitivos del fútbol español!. A los hechos nos
remitimos. |
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Pero como siempre hay quién no se entera de las cosas o tiene una fe excesiva en la humanidad que conforma el CDC, los servicios jurídicos del Real Madrid presentaron sus alegaciones con el video de aquella jugada debajo del brazo. Ni esa ingenuidad, digna de compasión, hizo efecto en los tres jueces del CDC. No sólo eso: es que las razones expuestas para no considerar como constitutiva de antecedente vinculante a la acción de Cristiano sobre Mtilinga la realizada por Messi son una carcajada en toda la cara de los abogados blancos. Sólo les ha faltado hacerles la butifarra. Según ellos, la acción de Messi no fue reflejada en el acta arbitral. Muy bien, pero es que resulta que la de Cristiano tampoco lo fue. En el acta del partido Pérez Lasa escribe que el luso fue expulsado por "golpear en la cara a un jugador contrario"; en ningún momento habla de "agresión", que es el motivo por el que el CDC ha impuesto los dos partidos a Cristiano. Es decir, que el Comité considera texto sagrado el acta excepto si vale para beneficiar al madridista; entonces no hay problema en ignorarla e incluso en rearbitrar la jugada. De locos, pero de unos locos que saben muy bien lo que hacen. El segundo motivo expuesto es que los jugadores del Sevilla no reprocharon nada al colegiado como sí hicieron los del Málaga. Como lo leen. Por lo visto a partir de ahora, o al menos cuando halla un madridista de por medio, va a ser la reacción de los contrarios los que decanten la balanza de un lado o del otro. Y en tercer lugar, que no se produjo ninguna lesión en aquella jugada. Dicho de otra manera, Cristiano hizo lo mismo que Messi, pero como el portugués es más corpulento y más alto que el argentino, y su rival sufrió más daño, se castiga a Cristiano por hacer mil flexiones diarias y cuidar tanto su cuerpo. Demencial. Sobre todo cuando a Pepe le cayeron ocho partidos no por el daño que le hizo al rival, sino por lo que hizo... y punto. Si Cristiano, en un lance del encuentro, le rompe la nariz accidentalmente a Mtlinga, entonces no hay que sancionar según la acción, sino según las consecuencias. Y todavía, pese a esta arbitrariedad absoluta, habrá quién hable de "justicia" deportiva. Que Santa Lucía le conserve la vista. Entre quiénes lo hacen deben estar los servicios jurídicos del Real Madrid, que como no han tenido suficiente con esta humillación están dispuestos a pedir la cautelar. Por si no lo saben estos señores, hace más de diez años que ese comité no concede una cautelar al equipo blanco. ¡Diez años! El último en gozar de ese privilegio que para otros equipos es un derecho, sobre todo cuando el siguiente partido reciben al Madrid o han de visitar el Bernabéu, fue el meta Bizarri, del que casi nadie se acuerda. Y ya que estamos con estadísticas, otra que demuestra muy a las claras el hedor a antimadridismo que desde hace décadas exhalan las instituciones deportivas. ¿Recuerdan aquél famoso partido de Pérez Burrul y Juanfran en el Bernabéu? Ése en el que el colegiado expulsó al osasunista por considerar que las dos faltas que recibió en el área de Casillas eran, en realidad, piscinazos. El colegiado fue "metido en la nevera", como se dice en el argot, debido a la cola que trajo aquella expulsión. El estamento captó el mensaje, sin duda, porque desde aquél partido, hace justo un año, todo el que pasa por el Bernabéu acaba el partido con once jugadores. Así podemos ver jugadas como ésta, en la que Duda lanza el codo contra la nariz de Sergio Ramos sin que el colegiado pite falta. Tampoco pasa nada. Si Duda hubiera visto la roja, ya que su acción es la misma que la de Cristiano, el Comité no le habría sancionado porque la "consecuencia" no había sido grave. Lo más justo (¡je!) sería que el Comité Superior de Disciplina Deportiva le concediera la cautelar al Madrid y éste viernes y Cristiano pudiera jugar en Riazor. Y luego, ya puestos, el Real Madrid podría enviar a sus abogados al cielo y encausar a Dios por el Diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra. Soñar es gratis. No, señores del Madrid, Cristiano no jugará contra el Deportivo, y no lo hará porque es un partido arto complicado para los blancos, que si no ganan donde llevan tres lustros sin hacerlo muy bien podrían decirle adiós a la Liga. ¿Contra el Español? Pues igual sí. No es un partido tan difícil a priori y así todos contentos. Por intentarlo que no quede, pero si creen que quiénes se han reído en su cara al multarles con 180 euros por la acción de Cristiano, es decir, con treinta euros más de lo que impusieron al Atlético por el botellazo que su entrenador Pellegrini recibió en el Calderón, van a concederles esa cautelar, aviados van. El famoso portero del Alcoyano era un depresivo comparado con ustedes. Pese a todo, seguiremos con la cantinela de que el Madrid es el equipo del gobierno, que si los favores federativos y tal. Pues visto el patio, si el CDC y la federación llegan a ser más madridistas, el Real acaba con sus huesos en segunda B antes del final de la temporada.
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14/01/10: A la calle, pese al árbitro. Ni los seguidores del Sevilla, ni los antibarcelonistas: quiénes más han de agradecer que el equipo hispalense apeara ayer al Barcelona de la Copa del Rey son los aficionados al fútbol en general, aquellos que dan mas importancia al deporte en sí y que gustan de ver una competición sana y limpia sin supeditarse jamás a colores o clubes. Ellos sí que tienen algo importante que celebrar. Porque de no haber pasado el equipo dirigido por Jiménez, una nueva ignominia habría caído sobre este deporte para ocupar un lugar de dudoso privilegio junto a los arbitrajes de Ellis y Leafe en 1960 -que supusieron la primera eliminación del Madrid en la Copa de Europa tras el empate en el Bernabéu gracias a una falta fuera del área a un azulgrana que partía de posición antirreglamentaria, y que el colegiado inglés consideró penalti, a lo que siguieron ¡cuatro! goles legales anulados al Madrid en la vuelta- o el más reciente de Tom Henning, quien dejó de señalar cuatro penaltis favorables al Chelsea en el partido que le enfrentaba al Barcelona, y cuya actuación fue determinante para que Guardiola culminase la "gesta" moqueando en el césped de un estadio árabe. Pero quién quizás debería estar más agradecido aún sería Clos Gómez, colegiado del encuentro y autor de uno de los arbitrajes más infames que se recuerdan, porque de no ser por el Sevilla, su nombre entraría con todos los honores, junto a los de los mencionados, en la historia negra de las competiciones de fútbol. O no. Si tanto le preocupase, a lo mejor habría tratado de impartir justicia en vez de convertirse en el jugador número doce de los visitantes. El caso es que mientras a los culés todavía les duraban las risas porque el Madrid no había sido capaz de superar la eliminatoria contra el Alcorcón, su tan cacareado mejor equipo de la Historia abandona la misma competición tras haber sido tan sólo capaz de eliminar a la Cultural Leonesa, lo que no es algo como para sacar pecho, precisamente. Tras los castellanos, el sorteo quiso que los de Guardiola se vieran las caras con el Sevilla, hueso duro de roer donde los halla en torneos de eliminatorias, como viene demostrando los últimos años. El partido de ida, jugado en el Nou Camp, se saldó con un 1-2 para los sevillistas. Acto seguido, los panfletos catalanes -portavoces, no lo olvidemos, de un equipo ayudado desde hace años por los árbitros como jamás se ha visto en la Historia- retomaban su estrategia victimista, siempre presente pero arrinconada en estos últimos tiempos en los que los de negro pitan a favor día sí, día también. Después de que todo el mundo fuera testigo de cómo el Madrid caía en el Nou Camp contra un Barcelona inferior porque el colegiado no quiso ver un clamoroso penalti de Piqué a Cristiano; después de ver cómo el Español perdía gracias a un penalti inexistente que sólo vio Iturralde, uno de los colegiados más probarcelonistas -¡y ya es decir!- que pululan por el estamento arbitral; después de asistir al expolio del Villarreal, que se llevó un empate tras serle perdonado un penalti a Alves y un penalti y la expulsión apenas dos minutos después a Puyol... después de todo esto, los Carazo y compañía denunciaban una campaña arbitral contra el Barça. La denuncia sólo produjo la hilaridad de los profesionales del fútbol, excepción hecha de los culés, que para asombro de todos dieron respaldo al tremendo bulo en distintas comparecencias ante los periodistas. Y si los árbitros son serviles "per sé" al club catalán, miedo daba imaginar lo que serían capaces de hacer ante este toque de atención desde Cataluña. Por eso no es de extrañar lo sucedido ayer. Siguiendo la aberrante dinámica de tantos partidos, el árbitro frenó en seco cualquier opción del Sevilla durante la primera parte. Sólo un ciego, un aficionado radical, un chiflado o hasta un redactor del Sport, no vería que si subía un tanto del Sevilla al marcador del Sánchez Pizjuán, sería por encima del cadáver de Clos Gómez. Y éste, afortunadamente para la señora de Gómez, goza de buena salud. Así, el tremendo desgaste del Sevilla durante un primer tiempo -en el que sólo se produjeron dos ocasiones de gol por parte de los azulgranas- se saldó con cero goles. Perdón, se saldó con dos goles pero anulados por el colegiado. Uno por un inexistente fuera de juego de Navas, otro por una falta sobre Pinto que nadie es capaz de ver. Nadie. Si Negredo o Capel hubieran marcado con la cabeza, se lo habría anulado por jugar el esférico con una parte inapropiada de su anatomía, pues como dice el nombre, al balón, en el "football", hay que darle con el pie. Cosas más raras se han visto. Por si había alguna duda, se comió la expulsión de Henry en la segunda parte. Bravo, Clos; llegarás lejos. Durante la segunda mitad, el Barcelona encerró al Sevilla en su propia portería, algo que repetía lo que tantas veces hemos visto. Y es que es natural que un equipo que ha llevado el peso del partido durante los primeros 45 minutos esté más cansado los otros 45 restantes. Lo que no es natural es que en vez de defender un contundente 4-1 en la eliminatoria se encuentre con el rival inyectado de euforia -suponemos que sólo de eso- al que sólo dos tantos separan de la clasificación. El gol de Xavi, aunque dio esperanza a los culés y, por qué no, a Clos Gómez, al final no sirvió de nada. Excepto para alimentar la maquinaria propagandística azulgrana. Porque resulta que la interpretación de una eliminatoria que debería haber acabado 4-2 pero que, por mor del colegiado, finalizó con un agónico 2-2, es que el Barça "cayó de pie" o "a lo campeón". Estaría bueno que después de que el colegiado incapacitara a su rival y les dejara claro que cualquier balón que traspasara los palos defendidos por Pinto no iba a subir al marcador, encima se encerraran atrás. Se ningunea el esfuerzo del Sevilla, se menosprecia los dos partidos que jugó: el de la ida, donde ganó sobrado, y el de la vuelta, donde a un primer tiempo demoledor, del que no se obtuvo resultado por intervención arbitral, siguió otro de resistencia numantina, pero ordenada, y rápidos aunque ocasionales contraataques. Nada de esto cuenta. El Sevilla no ha ganado el pase a la siguiente ronda; lo ha perdido el Barcelona. La manipulación mediática ha llegado a tales extremos de chifladura que nos encontramos que el equipo que pierde es el "grande", el "genial". El rival es tan poca cosa que si puede considerarse "grande" es también por mérito de los culés. Eso sí, sucede a la inversa y al Sevilla le iban a caer palos si fuese hablando de "victoria moral" como ahora van los voceras del Barcelona y de Guardiola. Lo que nos queda por ver, madre mía.
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Y esto es así, y ni los culés más recalcitrantes pueden negarlo. Bien, alguno quizás, pero a sabiendas de que miente, pecado que puede justificar en el hecho de que le pagan por publicarlo. Y como decíamos, si alguien lo duda sólo tiene que repasar lo acontecido ayer en el Nou Camp. El F.C. Barcelona fue superado en la mayor parte del encuentro por su rival, el Villarreal dirigido por Valverde, que se limitó a no hacer lo que la mayoría de equipos hicieron la pasada temporada cuando se enfrentaban al Barça, esto es, nada. Sólo una serie encadenada de robos arbitrales permitió a los locales llevarse un exiguo punto. A estas alturas hemos perdido ya toda esperanza de que jugadas como las de ayer sean tratadas en los medios de igual manera que lo son las de otros equipos, generalmente vestidos de blanco. Da igual que sea un noruego apellidado Henning Ovrebo o un gallego llamado Bernardino González Vázquez: en caso de duda, a favor de los azulgranas; y en caso de tenerlo muy, pero que muy claro, no siempre en contra. En apenas tres minutos de diferencia se pudo constatar que a no ser que al jugador le arranquen un miembro de cuajo es imposible que te concedan penalti en el Nou Camp. En el minuto treinta y ocho de la primera parte se produce un agarrón de Alves a Marcano en área de Valdés que el árbitro consideró "piscinazo" del atacante ante las airada protestas de Puyol. El agarrón es mil veces más claro que el que sufrió Xavi en el derbi ante el Español. Ése sí fue sancionado y le dio los tres puntos al Barça. Quién no quiera ver el peso de los arbitrajes en los logros de este equipo, que se lo haga mirar. O, mejor aún, que mire esta otra jugada. Apenas habían transcurrido unos minutos cuando Nilmar se escapa y es derribado por Puyol cuando encaraba a Valdés. Penalti claro y expulsión del capitán azulgrana, ya que aún considerando de amarilla la acción habría sido la segunda. Pues ni una cosa ni la otra. El Barcelona se iba al descanso con los tres puntos en el bolsillo gracias al tempranero gol de Pedro, Pedrito, don Pedro o como diantres le llamen esta semana. El
tanto de Fuster a inicio de la segunda mitad fue una exigua recompensa
para el Villarreal a tenor de lo que se había visto, y se vería, durante
todo el encuentro (excepción hecha, claro está, del arbitraje). Pese al
descarado partidismo de González Vázquez los jugadores azulgranas
-sospechosamente acelerados- protestaron todas y cada una de las
decisiones del colegiado que no les beneficiaran. Y es que eso es lo que
sucede cuando acostumbras a un equipo a este tipo de arbitrajes, sobre
todo a uno impregnado de nacionalismo, ideología caracterizada por pedir,
pedir y luego pedir para jamás tener suficiente, que ya no entienden que
se les ayude, es que exigen que les ganen los partidos. Y es que no
podemos olvidar que en otras ocasiones el colegiado gallego sí que les
ganó el partido, como ocurrió hace un par de temporadas en Zaragoza,
donde primero dio validez a un tanto precedido de mano de Henry y luego se
inventó un penalti en el minuto 90. El espectáculo de ver encimar al
árbitro a quiénes les habían sido perdonados dos penaltis y una
expulsión era dantesco. Pero como dijo Guardiola, hay que dar
espectáculo. De cualquier tipo, por lo que se ve. El público no se
quedó atrás e intentó presionar al pobre colegiado, incapaz de entender
la que le estaba cayendo encima después de todos los favores repartidos.
De hecho, su mayor error en esa segunda mitad fue permitir que el fichaje
realizado desde el ingenio y el esfuerzo acabara el partido. Hasta un
árbitro de boxeo habría explusado ayer a Ibrahimovic, claro que un
árbitro de boxeo no tiene que preocuparse por pitar la siguiente jornada
y ni siquiera se plantea lo de optar a dirigir la final de copa, y ese
tipo de decisiones acaban pasando factura. Sólo cuando agredió a Godin
clavándole los tacos de ambas botas en el pie se atrevió el colegiado a
amonestarle con una amarilla. Este es el Barcelona, el de las cinco copas,
las seis copas o el que revienta el alcoholímetro: un equipo que goza de
un proteccionismo arbitral como jamás se ha visto y que encima patalea y
tiene berrinches de niña mimada aunque les hayan regalado todo lo
imaginable. Ni comentamos la marcha al túnel de vestuarios de los chicos
de Guardiola, durante la que se dedicaron a increpar al colegiado, porque
de esto no nos harán un reportaje en televisión subtitulando lo que le
dijeron, así que no vamos a perder el tiempo. Claro que si alguien se
cree todavía que a éstos se les arbitra como a los demás, les
informaremos que no, que ningún jugador culé fue amonestado por ello.
Saquen sus conclusiones. |
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¿Acaso le hacía falta al Barcelona que el colegiado le metiera un gol al Español? Como el comer. Los de Guardiola estaban haciendo un partido infumable frente a un equipo que contaba sus últimos encuentros por goleadas. Y no sólo eso, sino que en ocasiones parecía que los visitantes le querían agradecer a Laporta su provocación cuando se refirió al "derbi" como "metropolitano", por eso de remarcar que el nuevo estadio "perico" está situado en las afueras de la ciudad Condal, y en muchos tramos de partido pareció que los blanquiazules eran los que jugaban como locales. Mientras, un Pep que no sabía cómo meterle mano al encuentro se desquiciaba a medida que pasaban los minutos. El alabado técnico culé volvió a demostrar que todos los halagos que recibe de la babeante prensa servil son poco menos que exagerados. Si ya le ha quitado la razón a los que derretían ante su estilo de vestir a base de hacer acto de presencia en los últimos encuentros con una guisa que recuerda al abuelo de la familia Alcántara, ayer quedó como mentiroso al decir en rueda de prensa que no había visto el penalti. No lo vería, pero bien que lo reclamó, como puede verse en al minuto y medio de este video. En esa misma rueda de prensa también se metió a tour-operador y no dudó en criticar la decisión de Aviación Civil de que el avión que han contratado para acudir a la prestigiosísima competición del Mundialito de Clubes -que para quién no lo sepa es la "copa Toyota" que acumula el Madrid en sus vitrinas- haga una escala de dos horas en Turquía. ¿Qué
antojo les ha entrado ahora a los culés con el tema del vuelo? Resulta
que pese a todo lo que nos viene contando la prensa de un año a esta
parte, los Messi, Iniesta y demás no vuelan, por lo que tienen que viajar
de un continente a otro en avión como el resto de los mortales. Quizás
por estas cosas que tiene Laporta se han negado a contratar un vuelo
español, que les hubiera llevado directos a Abu Dhabi, y han adquirido
los servicios de de una empresa turca, y ésta se ve obligada a realizar
una escala técnica de dos horas en Estambul. Cualquier organización o
entidad normal se habría evitado este problema contratando una aerolínea
española o, en su detrimento, una de los Emiratos Árabes, pero no
olviden que estamos hablando del "méscunclú" y ellos están
por encima de esas cosas mundanas; tienen su propia forma de arreglar las
cosas: pedir al Gobierno español -incluso Laporta ha telefoneado a
Rodríguez Zapatero- que se mueva para que el avión turco pueda saltarse
esa escala obligada. Naturalmente, el gobierno ha dicho que eso no era
posible, lo que da una nueva razón a las plañideras culés para sacar su
vena victimista: "si hubiera sido cualquier otro club español, le
hubieran ayudado", dijo el director general Oliver. Lo curioso es que
estos mismos que llaman a la Moncloa para pedir un trato preferencial son
los que ayer repartieron unas 20.000 banderas independentistas en el
estadio, cuyo presidente incita a "rebelarse" contra el Estado y
que ponen al club al lado de aquellos que promueven referendums
proindependentistas. Se constata una vez más el origen de los colores del
club catalán: no fueron copiados del equipo de la Basilea natal de
Gampar, qué va; corresponden al sentimiento culé. El azul de los
lagrimones de niña mimada y caprichosa que siempre tiene que salirse con
la suya, y el rojo de la desvergüenza, del berrinche infantil de quién
es capaz de afirmar una cosa y la contraria con tal de obtener lo que las
normas no le permiten al resto. |
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El empate "in extremis" en el Reyno de Navarra, que debería hacer replantarse a alguno eso de salir a jugar de amarillo, pone al mescunclú y mejorequipodelmundo a sólo un punto del peor Madrid desde los tiempos en que Franco hacía la mili. Sí, han oido bien: sólo un escuálido punto separa al denostado Real Madrid de esta maravilla balonpédica que luce los colores del circo Price. Misterios que tiene la vida. Es cierto que la prensa panfletaria barcelonesa señala al árbitro como corresponsable del fiasco al no haber pitado una clara falta de Miguel Flaño sobre Ibrahimovic que hubiera supuesto la expulsión del zaguero rojillo por ser el último hombre de la defensa. No les falta razón a los juntaletras azulgranas. Pero cuando uno calla si los errores de los colegiados le benefician, entonces se pierde la razón. Y nunca mejor dicho, porque pedir la recusación a perpetuidad del colegiado sólo es propio de quién no anda muy bien de la chaveta. Hay que disculparles porque esta gente siempre tiene el "escándalo Guruceta" muy presente. Entonces, gracias a los Samaranch y los Fernández Mirando que se movían en los despachos para defender los intereses culés, consiguieron que el árbitro no volviera a aparecer más por el Nou Camp, pero esos tiempos quedan muy lejos por muchas recalificaciones que les sigan haciendo. Y además, ¿no eran estos los que aseguraban que los árbitros no incidían en los resultados o, cuanto menos, se abrazaban a esa norma no escrita de "unas veces te dan y otras te quitan"? Mejor se estén calladitos, porque como tengan que quitar ahora lo que vienen dando desde hace años igual baten otro récord: el de acabar la Liga con el casillero de puntos en negativo. Y
es que además la realidad se empeña una y otra vez en pintarles la cara.
Que la expulsión de Flaño hubiera beneficiado al Barcelona estaría por
ver, porque el precedente inmediato que era el partido del Bernabéu
demuestra exactamente lo contrario. Desde la mitad de la primera parte, el
Real Madrid se quedó con diez por la expulsión de Albiol. Más
comprensible es que el colegiado no señale nada por no haber visto bien
la jugada, como sucedió en Pamplona, a que se equivoque en lo que
señala, que es lo que sucedió en Madrid. Según el mismo diario
ultrabarcelonista que enlazamos arriba, el central madridista fue bien
expulsado "por derribar a Soldado al borde del área siendo el último
defensor local". El problema es que ese derribo se produce después
de un forcejeo que inicia el delantero del Getafe, que es el primero en
agarrar al adversario, y además es derribado estando de espaldas a la
porteria y sin tener controlado el esférico, lo que no da lugar a la
expulsión por no existir ocasión manifiesta de gol. Lo que decíamos:
esta doble vara de medir les quita la razón en las escasas veces que la
puedan tener. Pero el caso es que el juego del Madrid mejoró notablemente
a partir de ese momento. Fíjense hasta que punto mejoró que hasta los
del otro panfleto barcelonés llegan a insinuar que ayudó
al Real Madrid... ¡por dejarle con diez! Lo dicho. Visto el
precedente, no sería de extrañar que un aguijonazo de orgullo hubiera
picado a los "rojillos" impulsándoles a la victoria. Hubiera
estado bien ver hoy en uno u otro panfleto comentarios del tipo "el
árbitro ayuda al Osasuna al expulsar a Flaño", porque así
dejarían de ocultar lo que son: publicaciones humorísticas con alguna
que otra sección seria... la de los supuestos chistes de Kap o Cayé. Ah,
y que no olviden que si están sólo un punto por encima de ese desastroso
Madrid es gracias al gol injustamente anulado a Raúl en el Molinón por
unas manos previas inexistentes de Kaká. |
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Bien está mostrar que el acoso de los cavernícolas no te intimida. Sólo por eso habría que ponerse en plan panfleto deportivo catalán y aplaudir al ilustrado culé; lo cortés no quita lo valiente. Sin embargo, tal vez movido por su deseo de defender la luz de la razón frente a los chillidos guturales de los trogloditas españoles, o quizá impulsado por un comprensible interés misionero para con quiénes no han alcanzado el nivel cultural que goza todo aquél educado en la fe nacionalista, el señor Laporta ha dado un paso adelante y pasado de la reflexión a la acción para cantarle las cuarenta, en vivo y en directo, a uno de estos rústicos hombres de la Edad de Piedra. Bien, de hecho incluso lo había hecho semanas antes de soltar su proclama filosófica anti-cavernícolas españoles. A mediados de agosto, concretamente. Sucedió que por aquél entonces, entre dinosaurios y homínidos varios, los cavernícolas españoles pudieron leer en su pizarra deportiva favorita un artículo firmado por el líder de la tribu más ceporra de esa España siempre ceporra, que ya es decir: el del Presidente de Extremadura (nótese el "dura" que finiquita el nombre de la comarca y que la enlaza con otras capitales como Piedradura, también conocida mundialmente por el pritivismo de sus habitantes). El asilvestrado presidente extremeño, que responde al nombre de Fernández Vara y escribe habitualmente en el mencionado piedrodiario alardeando, con una desfachatez sólo posible por la superstición, de su barcelonismo ¡sin ser catalán ni hablar ídem!, osó reprender al hombre civilizado por sus veleidades políticas, rogándole que cuando hablase como presidente del Barça lo hiciera "sabiendo que representa a todos los barcelonistas" y finalizando con una ofensa al espíritu científico e ilustrado: "Visca el Barça y Visca Catalunya. Viva España también, si me lo permites. O aunque no me lo permitas". Hasta ahí podía llegar la broma, debió pensar Laporta, quién sin duda enteróse de la ofensiva columna por un documental del National Geographic, pues de todos es sabido que invierte su tiempo libre en la lectura de Voltaire, Rousseau y Kant, sin olvidar a Adam Smith, más que nada para tener algo de lo que discutir con Sala i Martín durante los descansos de los partidos. Ni corto ni perezoso, al día siguiente echó mano del movil y mantuvo una conversación con el cavernario presidente, suponemos que tras conectar la línea del aparato de alta teconología con la cadena de tam-tanes que se inicia al sur del Ebro. Abandonaba en esos momentos el homo extremeño presidente un consejo tribal, suponemos que armado con la enorme porra con la que consigue que sus argumentos prevalezcan sobre los del resto del consejo, y se disponía a subir a su troncomovil oficial cuando le llegó la onda. "¿Cómo estás, Joan?", alcanzó a decirle al presidente del club de sus amores antes de que éste decidiera darle un ilustrado y racionalista repaso. Durante los siguientes minutos, el homínido apenas pudo meter baza, y es que como todos hemos visto en las películas de Tarzán, los primitivos reconocen por instinto la superioridad del hombre civilizado. Humillado, recibió la luz de la ilustración, del racionalismo y de la civilización. Para empezar, Joan Laporta se dirigió a él como "¡barcelonista de mierda!" -oh, que bello pleonasmo- y le sometió a un curso intensivo para desilvestrarle que incluyó el uso de la palabra "imbécil" en numerosas ocasiones. Como pudiera darse el caso de que el extremeñus, tras esta tormenta civilizadora, estuviera levemente civilizado -sólo "levemente", ¿eh?; milagros tampoco puede hacer el bwana- y olvidara cuál es su lugar, Laporta le recordó que no era más que un miembro de la caverna mediática: "¡Que te quede claro que continuaré siendo presidente del Barça a pesar de ti y de todos los que queréis hundirme!". Tras esto, y sin perder un ápice de la civilizada educación de la que es un egregio representante, le advirtió que se veía obligado a imponerle un castigo por su salvaje insolencia con un "te vas a enterar" que debió dejar temblando al pobre desgraciado, quién pasará mucho tiempo escondido en su caverna temeroso del rayo fulminante que le podría caer encima. Como guinda al ilustrado pastel, Laporta se despidió con un recuerdo a uno de los movimientos culturales, filosóficos y progresistas habidos: "¡Visca Catalunya Terra Lliure!" Esta
bella e ilustrada historia podría ser muy bien uno de los cuentos con los
que Voltaire pretendía transmitir su ideal ilustrado, pero es totalmente
cierta. Entre otras cosas, porque Voltaire lleva siglos criando malva. Su
ausencia, sin embargo, es paliada por aquellos que siguen la vía iniciada
por él y cuyo nombre habrá de escribirse en letras de oro junto con
otros que también colaboraron en traer la Ilustración a esta atrasada
piel de toro. Como, por ejemplo, Felipe V. Ése es el modelo con el que
sin duda se identifica Laporta, pues como él rige los destinos de una
comunidad, si bien es cierto que mientras que el gobierno de aquél se
limitaba a España, el poder del segundo es ejercido sobre algo más
grande. Como el de Anjou, Laporta no habla Español, aunque nuevamente
queda por encima: en el caso del francés era porque no sabía; en el del
catalán, porque no le da la gana. Ambos se
comportan como déspotas, gozan
de compañía femenina pese a estar casados y, sobre todo, no sienten
vergüenza en mostrar sus vergüenzas en público. Aunque en este caso
Felipe V supera a su descendiente ético-filosófico. Muy díficil se nos
hace que Laporta realice sus audiencias sentado en la taza del báter
mientras efectúa sus evacuaciones, más que nada porque esa costumbre,
que entraba dentro de lo normal allá por el XVIII, no goza de mucho
predicamento hoy en día. Pero lo de los calzoncillos en el aeropuerto
tampoco le va a la zaga. Es el signo de los tiempos. |
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Podría
decirse que el encuentro aburrió a las ovejas, pero como eso sólo puede
decirse de otros equipos -el que más ha gastado en fichajes, sin ir más lejos- no lo
diremos. No están las cosas para meter el dedo en el ojo al barcelonismo.
Si por el simple hecho de ser españoles su jefe de seguridad nos tacha de
"chorizos", no queremos ni pensar qué nos haría en caso de que
leyera que el Barcelona aburre y que juega lo justo... o menos. Así
que diremos que el fútbol desplegado por el Barça emocionó a las
ovejas, a los borregos y a algún cabrón que otro. Seguro que sí, que
muchos borregos fliparon con el partido. No fue el caso de Xavi
Hernández, quién ni vió el esférico por mor del marcaje al hombre que
le realizó Chico. "Ha sido muy aburrido para mí", declaró el
centrocampista tras el encuentro y antes de criticar que algunos equipos
acudan al Nou Camp "a no dejar jugar". Y que halla todavía
quién se crea que eso del fútbol consiste precisamente en impedir que el
contrario juegue. El Barcelona finaliza la jornada como líder tras la
derrota del Real Madrid en el Sánchez Pizjuán. Y es que el fútbol tiene
estas cosas, que a veces te encuentras con equipos que no te dejan
jugar. |
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Y como siempre, tras una visita del Barcelona, encontramos a la prensa local echando pestes de los suyos por haber sido tan pusilánimes y blandengues. Tranquilos, que cuando les visite el Real Madrid veremos cómo dejan de presionar con la mirada y se tiran a por los Cristiano Ronaldo, Benzema o Xabi Alonso como si les debieran dinero. Pero hasta entonces tendrán que desayunarse con titulares como "cobardes", "mezquinos" o "miedosos". ¿Exagerados? De ninguna manera. Teniendo en cuenta que el Barcelona hilvanó una jugada en la que los de Guardiola se estuvieron pasando el balón durante más de dos minutos sin que los racingistas lo olieran -porque oler, lo que se dice oler, es muy difícil hacerlo con la mirada, que era el medio usado por los del Racing para presionar- sólo podemos concluir que los periodistas de Santander han sido extraordinariamente suaves con los suyos. Otra cosa que no cambia es el cariz probarcelonista de La Sexta. O Gol TV, tanto monta. Parece ser que Victor Muñoz se consolida como comentarista de los partidos del equipo dirigido por Pellegrini. El bulto sospechoso de los banquillos españoles es, sin duda, el candidato idóneo para la labor. Al igual que Salinas o Quico, Víctor procede de un equipo netamente antimadridista, en este caso el F.C. Barcelona. Bien, no llega al nivel de Julio Salinas, quién aparte de militar en el Barcelona paseó su rígida anatomía y su depuradísima técnica por otros equipos tan simpatizantes del Real Madrid como el Athletic de Bilbao, el Atletico de Madrid o el Deportivo, pero cuenta con un bonus a su favor, y es el de que fue el equipo merengue quién le dió la puntilla cuando era entrenador del Getafe. Pues bien, éste es quién va a comentar los partidos del Real Madrid. Neutralidad ante todo. Ayer afeó al árbitro que dejara al Villarreal con diez tras mostrarle a Gonzalo la segunda amarilla, ya que pese a reconocer que lo de atizarle puntapié en el tórax a Kaká no estaba bien, consideró que "estropeaba el espectáculo". Pero lo mejor vino con el penalti por manos de Ángel que habría de suponer el segundo tanto del Madrid. Pese a no haberse enterado de la jugada y sólo darse cuenta de la misma al ver a Mejuto señalar el punto de la pena máxima, bramó la inexistencia del mismo. Se llevó lo que suele llamarse "un ¡zas! en toda la boca" con la repetición, pero aún así siguió insistiendo en que el jugador tenía que poner los brazos en algún lado. Sí, en todo lo alto para evitar el centro, por ejemplo. Lo de que repitieran el primer gol de Cristiano sólo a partir de la mitad de la jugada, eliminando el arranque del jugador desde el centro del campo, no fuera a darse el caso que a alguien le pareciera más espectacular que el conseguido por Messi frente a todos sus amiguitos de Cantabria, ni lo comentamos. La Sexta es así.
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Como vemos, la cabra siempre tira al monte, y es normal que el club se cubra las espaldas. Lo que haga el cabrón es otra cosa. Y es que Eto'o ha innovado en esta entrañable tradición barcelonista al denunciar al F.C. Barcelona. Como lo oyen. El ahora delantero interista exige a los azulgranas el pago de tres millones de euros que, faltaría más, los del "méscunclú" se niegan a soltar. Esa cantidad sale de la operación realizada desde el ingenio por la materia gris que preside el club. Sí, estamos hablando del fichaje de Ibrahimovic. Como recuerdan, el sueco salió por una nadería -entre 45 y 50 millones- gracias a que los avezados negociadores del "mescunclú" colaron a Eto'o en la operación, y según ellos el camerunés no tenía valor alguno. Pues nada de eso. Eto'o fue tasado en 20 millones, y como según la normativa de la Asociación de Futbolistas Españoles a un jugador le corresponde el 15% de su traspaso, a Eto'o le corresponden 3 millones. Fácil. Sin embargo, el F.C. Barcelona asegura que esa normativa sólo es aplicable cuando el traspaso se produzca entre clubes españoles y además le echa el muerto al Inter, quién por ser el club "comprador" debería, siempre según el Barça, ser quién apoquinara el dinero que correspondería al jugador. Esto es lo que tiene ser "mescunclú", que te venden un jugador por un potosí y resulta que quién lo vende es el "comprador". Sin embargo, existen precedentes en los que la justicia falló a favor del denunciante, como fue el caso de Luque -sí, ese "hermano" del africano, ¡qué cosas tiene la vida!- a quién el Deportivo tuvo que abonar los 2,1 millones que le correspondían por su traspaso al Newcastle inglés, ya que pese a que esa normativa no es aplicable a un club extranjero, también es de obligado cumplimiento. Así
que tocará pagar o, en su defecto, ambas partes tendrán que llegar a un
acuerdo. A Eto'o siempre le quedará el recurso de denunciar que no le
pagan por ser negro, pues siempre ha sido muy dado a este tipo de cosas
(basta recordar aquél partido liguero en Zaragoza, donde montó el Belén
y amenazó con irse del campo por insultos racistas... mientras los
jugadores de color del equipo maño le echaban en cara que a ellos no le
decían nada; eso sí, tras el número los locales se descentraron y
acabaron perdiendo el partido). Pero no se lo recomendamos. Con el
proteccionismo mediático que gozan los azulgranas lo más posible es que
al final le saliera el tiro por la culata y le pusieran la cruz de
"anticatalán" o algo por el estilo. Desde luego, Eto'o y el
Barcelona son tal para cual. Dios los cría y ellos solitos se juntan.
Barcelona "cabrón", págame la comisión. |
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Quizás aquellas personas cuyo encefalograma muestre signos vitales no acaben de entender el berrinche y el escándalo, cuando no la burla, que en algunos juntaletras ha originado esta decisión del club blanco. Al fin y al cabo, ¿quién mejor que un excolegiado para desempeñar funciones relacionadas con el arbitraje? Pero es que hay cosas que no se entienden si uno no se pone en lugar del otro. Preguntémonos desde la perspectiva de los que escriben en Sport, Mundo Depresivo o Superdeporte, quién sería la persona más adecuada para desempeñar en el organigrama de un club de fútbol las funciones anteriormente expuestas. La respuesta es sencilla: un bombero, claro. O un funcionario de correos. Cualquiera menos un árbitro. Esto sucede porque si algo caracteriza a esta gente es el vivir en una realidad paralela en la que nadie desempeña la función que debería. Por ejemplo, para ellos quiénes ganaron cinco Copas de Europa consecutivas no fueron los jugadores del Madrid, sino Francisco Franco. Él sólo, sin portero ni nada. Del mismo modo, en el mundo virtual en el que viven tras ingerir grandes cantidades de pastillas rojas y azules, no son los periodistas los que escriben periódicos, sino ellos. Si defendieran que la persona mejor preparada para la función que el Madrid quiere otorgar a Megía Dávila fuera, precisamente, un árbitro, se verían obligados, por una cuestión de higiene ética, a abandonar sus puestos de trabajo, ya que reconocerían implícitamente que los bomberos apagan fuego, los carteros reparten cartas y los periodistas escriben en periódicos. Por tanto es fácil entender que se rasguen las vestiduras ante el hecho de que sea un colegiado quién lleve esa parecela relacionada con los colegiados: tan sólo están defendiendo su mundo al revés y, cómo no, sus puestos de trabajo. Pero asombra también su bochorno porque si a alguien hay que otorgar el mérito de que los colegiados acaben ejerciendo oficios en los clubes son precisamente ellos. Nadie puede olvidar el caso de Tristante Oliva, quién tras pitar un penalti a favor del Madrid en el Bernabéu se vio obligado a dejar la práctica del arbitraje por la presión mediática y acabó en el Murcia como delegado de campo en La Nueva Condomina. Animamos
al Real Madrid a que ignore los chillidos y chifladuras varias de este
tipo de gente y abandone las dudas que le han llevado a cabo a
paralizar la contratación de Mejía Dávila. Entendemos la cautela del
club. Está claro que tener a un árbitro en el organigrama supone dar un
arma arrojadiza a los cavernícolas de la prensa. Pero sinceramente,
¿alguien cree que éstos no van a seguir con la misma cantinela se fiche
a Megía o no? Por favor, que estamos hablando de gente que se cree que el
Madrid era el equipo de Franco pese a que tardó década y media en ganar
una liga durante su régimen. Repetimos: no hay nadie más cualificado para informar del reglamento,
atender a los colegiados y relacionarse con el estamento arbitral que un
excolegiado. Es de Pero Grullo. Y a aquellos que ponen el grito en el
cielo, sobre todo a los de la amarillenta prensa de Barcelona, les pedimos
un poco de tolerancia y comprensión. A ellos no les harán falta expertos
en el reglamento porque parece ser que éste se modifica sobre la marcha
cuando les arbitran, de tal forma que los empujones por detrás o las
manos descaradas en el área propia resultan no ser penaltis, mientras
que las lipotimias en las áreas ajenas sí. Por otro lado, no todos los
clubes cuentan con la ventaja de que los árbitros se sientan como en casa
y en famila cada vez que visitan su estadio, por lo que necesitan
contratar a alguien
que les cuide. |
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Sólo por la pinta, los calificativos vertidos por la presentadora, más propios de un Aquiles o de un Ulises, quedan fuera de lugar. Pero además,cualquiera que siguió el partido de las seis de la tarde pudo ver con sus propios ojos que ese Barcelona "invencible" e "intratable" las pasó canutas a manos del Getafe de Míchel mientras a los chicos de azul les duró el fuelle. Y mucho habría cambiado la historia si los espectaculares remates de Soldado y Albín no hubieran acabado estrellando el balón en el poste y el largero respectivamente. En favor de ambos hay que señalar la influencia de Victor Valdés, capaz de mimetizarse con la madera como ningún otro guardameta del mundo gracias a su tendencia a rechazar el cuero como si rebotara en él. Diríamos que más que despejar se quita el balón de encima, pero no lo diremos por que los palos de madera carecen de capacidad motriz. No quiere decir esto que en el conjunto del partido el Getafe ofreciera muchos obstáculos al Barça. De hecho, ganaron cómodamente. Sólo cuando a los locales se les agotó la cuerda pudieron hacerse con el partido gracias a los tantos de Ibrahimovic y Messi. El
Argentino, ensalzado por la prensa deportiva catalana como "el mejor
del mundo", no salió de inicio ya que venía de jugar con su
selección... perdón, queríamos decir "de perder con su
selección" y está a punto de lograr el récord de no clasificar a
la bicampeona del mundo, siempre presente en los mundiales desde hace
cuarenta años. Su aparición cuando el desgaste había hecho mella en el rival,
le permitió "gambetear" sin apenas oposición. El sueco abrió
el marcador en la segunda parte gracias a desviar con la
punta de la bota, casi de casualidad, un centro de Abidal que le llegó
mordido tras un despeje. Gol anti estético, aunque comparado con el que
consiguió con la tripa en el partido con Suecia es una maravilla sin
cuento. Pero claro, para tener a alguien que marque goles
"normales" no se invierte el potosí que costó el sueco. Al
menos eso explicaría la ocasión fallada en el primer tiempo, cuando en
un uno contra uno le dio la pelota al cancerbero
local. El tanto permitió al Barcelona desarrollar el juego que le ha
hecho conocido en todo el mundo, esto es, hacer ronditos en campo propio y
horizontalidad absoluta que, de manera asombrosa, provocó continuas
pitadas del público. Qué falta de respeto. Mira que no apreciar esta
exquisitez futbolística. Pero lo más asombroso es que el volumen de la
pitada constatara que había mucha gente despierta. Aunque, para ser
sinceros, parte del mérito hay que otorgárselo al colegiado Iturralde
González, que mantuvo al respetable en tensión gracias a su permisividad
en las acciones de los culés. En una promoción del deporte que sin duda
los getafenses, madrileños al fin y al cabo, agradecerán ahora que
están volcados en la elección de la capital de España como sede
olímpica, Iturralde hizo que, aparte de fútbol, los asistentes
disfrutaran de una exhibición de yudo, boxeo y otros deportes de lucha
realizada por Touré y Keita y con los "azulones" como invitados
de honor. Con el Getafe deshauciado, Ibrahimovic asistió a Messi para que
marcara el segundo y definitivo con la cabeza sin apenas oposición, lo
que sin duda le habrá levantado el ánimo después de su aventura en las
Américas, donde entre otras cosas sirvió como felpudo al madridista
Kaká. |
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En cualquier caso el tema, tratado ayer en la asamblea ordinaria de compromisarios, no deja de ser una simple anécdota si se compara con la medida aprobada de declarar el catalán como única lengua oficial del F.C. Barcelona. No hace falta explayarse mucho para explicar la gravedad de tal decisión que, además, se produce apenas unos días después de que Jordi Casals, a la sazón presidente de la Federación Catalana de Fútbol, declarara en un curso de la Universidad Catalana de Verano celebrado en Francia (¿?) su intención de catalanizar ese deporte "desde la base", y que la primera medida sería obligar a los futbolistas a que jueguen "hablando en catalán". El siguiente paso sería potenciar la participación de la selección autonómica catalana en compromisos internacionales, para lo cual apoyaría un referendum en caso de aprobarse una ley que lo permitiera. Respecto a la decisión de la Junta del Barcelona, recordar que en Cataluña se habla el catalán, pero que el catalán no es oficial en Cataluña: es co-oficial junto con el español o castellano, idioma que se habla en esa tierra desde hace siglos, desde mucho antes de 1714, momento en el que los Decretos de Nueva Planta suprimieron los fueros o antiguas leyes del condado porque sus dirigentes se habían alineado con el otro candidato a la Corona de España; en ningún caso fue un movimiento independentista. En la actualidad, la mayoría de los catalanes tienen el castellano como lengua vehicular. Que el F.C. Barcelona se autoimponga una lengua oficial -algo de lo que no existen precedentes en ningún club del mundo, en tanto en cuanto se supone que la lengua oficial de cualquier club es, o son, la o las que se hablan en la nación en la que se ubica- significa la exclusión de todos aquellos que no conocen o no usan el catalán, tanto de dentro como de la comunidad autónoma. Como vivimos en un país donde nunca pasa nada, los seguidores culés del resto de España se lo tomarán con resignación o preferirán no darle importancia antes que enfrentarse a la realidad de que "su" club está realizando una discriminación. Allá ellos. Los de dentro de Cataluña que vean ofensivo este "apartheid" lingüístico en un club deportivo, harán otro tanto. Pero para ellos. Luego se jactarán de haber echado a los Boixos del Estadio. En realidad parece que los han trasladado al palco presidencial. Respecto
al presidente de la Federación Catalana, que encima ha tenido la
desvergüenza de declarar estar en contra de la politización del deporte,
que deje de tomar por idiota al resto del mundo. Ni referendum ni niño
muerto. La RFEF y la FIFA prohíben la participación de selecciones que
no tengan una competición propia, así que ni aún sacando un porcentaje
de 101% en ese hipotético plebiscito se saldrían con la suya. ¿Que
quieren pasear a Puyol y a Piqué (del albaceteño Iniesta que se olviden)
por el planeta con un grupo que sería algo así como San Marino? Pues lo
tienen bien fácil: fuera de la Liga Española y de la Copa del Rey, a
formar una liga propia y verá que pronto les tramitan eso. Que lo hable
con su amigo Laporta, que seguro está encantado de que el Barcelona deje
de recibir al Real Madrid o al Atlético para jugar una jornada con el
Palamós, con otra contra el Sabadell y en la siguiente contra el Lleida.
Los ingresos por las nubes y seguro que cae un Ibrahimovic todos los años
aparte de una Champions porque, claro, ¿algún gran jugador se iría a la
Premier, la Liga o el Calcio teniendo la oportunidad de jugar en la Liga
Catalana? Y si no están dispuestos a esto, a callar la boca. Que ya está
bien tener que aguantar estos fuegos artificiales y estas tonterías. Ya
está bien de ir por el mundo sacando pecho por un "triplete"
cuando dos de los trofeos son españoles y el otro ganado por haberse
clasificado cuarto en la Liga, para que luego, cuando el "gordo y el
flaco" le
confirmen al presidente que es de España éste encima les haga
morritos porque Barcelona no está en España, está en Cataluña. Que ya
está bien. |
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Y es una pena, porque las cosas que acontecieron en la presentación de ayer darían mucho de qué hablar. Seguro que más de uno se está mordiendo los puños porque no sucedieran durante la espectacular aparición de Cristiano Ronaldo. La de ríos de tinta que habrían hecho correr. Y es que pensábamos que lo más gordo había sido lo de arramblar con el césped, recién plantado tras el concierto de los U2 y que acabó prefiriendo otro concierto de los irlandeses, o hasta un "Monsters of Rock", antes que el paseo de un jugador que le pusiera en riesgo de volver a sufrir la conocida falta de civismo tan afín a la afición culé. Se ha insinuado que los encargados de seguridad cometieron errores, quizás producto de la falta de planificación de quiénes organizaron el evento. Pero hay que disculpar tanto a unos como a otros, porque en este tipo de actos esperas tratar con personas, no con una marabunta. Vas dispuesto a enfrentarte contra una masa de aficionados al fútbol, muchos de ellos adolescentes, no contra una "razzia" musulmana del siglo X. Si se retrasa la apertura de las puertas, e incluso si hay que dejar gente fuera porque acude más de la esperada, no debería pasar nada, como se demostro en la presentación de Cristiano Ronaldo, que fue seguida por unas diez mil personas a través de las pantallas gigantes colocadas frente al estadio. Lo que no te esperas es que las supuestas personas carguen contra las puertas y se las lleven por delante tal y como han mostrado hoy las imágenes de televisión. Y si una vez dentro los ánimos se excitan, y los asistentes quieren acercarse a la estrella, generalmente la presencia de los miebros de seguridad basta para hacerles desistir ya sea por la apelación al orden que se realiza con su presencia, ya sea por la amenaza que representa. Pero eso, claro está, funciona con personas. Lo que no espera nadie es que toda la gente amontonada en la primera fila de la grada se líe a patadas con la publicidad para presionar al cinturón de seguridad formado por los encargados de la misma hasta que lo traspasan. Y, una vez se produce la invasión, se supone que muerto el perro debe acabar la rabia, que desaparecida la estrella a la que quieren acercarse, se ha de calmar la situación. Nada de eso. Al final resulta que los aficionados arrancando el césped a cuatro patas fue la imagen menos dantesca que se vio. Como si de una plaga de la langosta se tratara -aunque movida por criterios menos racionales- los aficionados culés arramblaron con todo, con todo. No se salvó ni el escenario donde Ibrahimovic había posado, que fue cargado por varios aficionados que salieron corriendo mientras esquivaban a los que se inclinaban sobre la hierba. Todo ello contemplado con gran alborozo por docenas de energúmenos que botaban en los techos de las marquesinas de los banquillos mientras los guardias de seguridad no podían más que contemplar atónitos el espectáculo. Pero sin duda, la escena más seria no se produjo en el césped, sino en la grada, cuando un aficionado que había acudido con una camiseta en la que lucía el escudo del Real Madrid fue primero increpado y, posteriormente, agredido salvajemente por aficionados del F.C. Barcelona. Las imágenes se han visto en en alguna emisora de televisión, pero no mucho, no vaya a ser que alguien piense mal de los culés. Parece ser que sólo ha merecido la atención de Cuatro, en cuyo reportaje también se puede observar a la manada culé moviéndose por su territorio rapiñando todo lo que se ponía a su camino. La secuencia completa de la agresión fue grabada por un asistente y subida a la red de "youtube". Puede verse aquí y aquí. En este otro se muestra cómo el orangután macho que encabezó la ofensiva contra el humano invasor exhibe orgulloso el pellejo (camiseta) de la víctima delante del resto de la manada, que le anima con chillidos guturales que van "in crescendo" a medida que el homínido la prende fuego, porque de todos es sabido que no hay celebración en la que esta especie autóctona de Cataluña no queme algo, aunque en este caso no descartamos que el hotentote estuviera reivindicando su masculinidad ante cualquier miembro de la tribu que pudiera pensar que eso de atizar a un chico que no podía defenderse por tener un brazo escaloyado, y encima cuando se está respaldado por varios guerreros tribales, no es cosa de mucha hombría, precisamente. Por si alguien ya está eculubrando cosas extrañas, recomendamos también el visionado de este vídeo, en el que un adolescente muestra el reportaje fotográfico que realizó durante la presentación de Cristiano, a la que acudió vestido con una camiseta similar a la de la víctima del Nou Camp, pero del F.C. Barcelona, y que demuestra que no tuvo problema alguno. Siguiendo hacia atrás, como los cangrejos, nos plantamos en la rueda de prensa en la que, como decíamos ayer, Laporta volvió a fijarse una vez más en ese club del que dice tiene como referencia al Barça. Cosas veredes, Sancho y señaló las diferencias entre la operación de Ibrahimovic con la de cualquiera de los fichajes madridistas. Según Laporta, el Barça "no ha destinado ni un solo euro de deuda bancaria para realizar este fichaje", lo que confirma a la institución como "un club de gente seria que respeta las reglas". Respecto a esto último el Real Madrid debería empezar a tomarse en serio ciertas insinuaciones. ¿Qué quiere decir que el no pedir préstamos es "respetar las reglas"? Todo el mundo -todo el que puede pagarlos, obviamente- pide préstamos si lo considera necesario. La única regla que no se respeta en el proceso es que el préstamo no sea devuelto a la entidad bancaria que lo ha concedido. ¿A esto se refiere Laporta? ¿A que el Madrid no va a pagar el dinero que se le ha concedido a modo de préstamo? Como decimos, el Real Madrid debería pedir explicaciones a Joan Laporta para que aclarase este tipo de insinuaciones que rozan la difamación. Nosotros nos limitaremos a centrarnos en lo primero, a lo de siempre, a denunciar la tremenda cara de algunos. Dice Laporta que no se ha destinado ni un sólo euro de deuda bancaria para amortizar el fichaje. Puede ser cierto pese a que se decía que el Barcelona no destinaría más de 35 millones para fichajes, pero no es menos cierto que el mismo día que se anunciaba el fichaje de Ibrahimovic se hacía público que el Barcelona había ampliado en 25 millones de euros el crédito sindicato que tenía con ocho entidades bancarias. El destino de esos 25 millones sería afrontar los pagos derivados del "funcionamiento normal" y "estacional" de la entidad. Dicho de otro modo, que si el Madrid paga a las limpiadoras de las oficinas del Bernabéu con su dinero, y luego pide un préstamo para fichar a Benzema, es malo; si el Barcelona ficha a Ibrahimovic y luego tiene que pedir dinero para pagarle el sueldo a las limpiadoras de las oficinas del Nou Camp, es fantástico. No hace falta ser un experto en economía para ver lo delirante que son los razonamientos del señor Laporta, o la cara dura que hay que tener para soltarlos tan alegremente.
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Siguiendo el consejo de los mismos medios que atacaron las presentaciones de Kaká y Calderón, la afición del Barcelona acudió en masa al estadio para superar el récord conseguido por el actual Balón de Oro el día que fue presentado como jugador de ese club del que nunca se acuerdan y al que jamás miran. Y desde luego que lo consiguieron: unos 50.000 según Mundo Deportivo, y unos 60.000 según el diaro Sport. Como nosotros también sabemos jugar a eso vamos a decir que fueron 66.000, que nos ha hecho gracia eso del "capicúa culé" o "capiculé". Pero ya sean 66.000, 60.000, 50.000 o 40.000, si les gusta más, lo cierto es que hicieron pedazos el récord de la presentación de Cristiano Ronaldo. Verán, las cosas hay que calcularlas en su justa medida, y para ello hay que establecer relaciones entre la cantidad real y la cantidad posible. El día que Cristiano Ronaldo apareció en el Bernabéu había unas 80.000 almas, lo que para un estadio que suele reunir a esa cantidad de gente en un partido normal de Liga no es algo muy espectacular, sinceramente. Pero 50.000 personas en un recinto deportivo cuya media de asistencia es notablemente inferior a esa cantidad, es una barbaridad. Cierto que la capacidad del Nou Camp supera los 90.000 asientos, pero como nunca se llena sería injusto contarlos todos. Digamos que el Bernabéu acogió a un 90% de la gente que suele acudir y el Nou Camp un 100% o incluso un 110%. ¡Éxito! Como no podía ser de otra manera, todo lo que rodeó a la presentación del Sueco difirió notablemente del espectáculo dantesco e imperialista que dio el Real Madrid con el brasileño y/o el portugués. Para empezar, la gente estuvo en las gradas cociéndose en su propia salsa casi dos horas sobre el horario previsto hasta que el jugador hizo acto de presencia. Nada que ver con la puntualidad inglesa de la que hicieron gala los madridistas prepotentes. Por si alguien cree que el retraso fue intencionado, para acrecentar la excitación del público siguiendo la misma táctica que usaba Hitler en sus discursos, aclaramos que tuvo una justificación sólida: el transfer del jugador no llegaba desde Italia. Ya saben, lo de hacer las cosas a su tiempo es cosa de imperialistas mesetarios. Así que no, tampoco fue debido a que las cuentas sobre la hora a la que sería cada cosa la hiciera Sala i Martí o alguna de sus chaquetas. Laporta quitó hierro al asunto señalando que el club jamás había anunciado hora alguna para que el jugador apareciera con la zamarra azulgrana cumpliendo el sueño que tenía desde que estaba en el vientre de la señora Ibrahimovic, pero lo cierto es que el canal Barça TV había dicho que a partir de las 18:15 retransmitiría la rueda de prensa que precedería a su salida al césped. De la primera no comentamos nada porque fue lo mismo de siempre. Busquen en las noticias de las pasadas temporadas qué dijeron los distintos fichajes. Le cambian el color de piel a Henry y le ponen una mata de pelo, y ya está, ya tienen las declaraciones de Zlatan o algo que se le acerca mucho. Para qué nos vamos a cansar. Ya en el campo, y tras los consabidos toques al balón, besó el escudo por voluntad propia, no como los del equipo prepotente y reventador de mercados que lo hacen siempre obligados por la presión de la masa embrabecida (caso de Albiol) o del presidente o miembros de la Junta (caso Benzemá o Cristiano), y se dispuso a abandonar el abarrotado (sí, "abarrotado"; 100 o 110 por ciento de lo normal, recuerden) coliseo azulgrana. En ese momento se produjo una expontánea manifestación de inocente alborozo (dícese de lo que en el Bernabéu es una invasión de campo para intentar tocar al ídolo) que obligó a la intervención de los efectivos de seguridad. Vamos, igual que lo sucedido con Cristiano pero con la curiosa diferencia de que los invasores se pusieron a ¡arrancar el césped a puñados! Eso quienes no estaban demasiado ocupados agrediéndose unos a otros o a los guardias. ¿A qué es debido este extraño comportamiento? El del césped, decimos; el otro es lo normal cuando hay celebraciones con las banderas azules y granas de por medio. Recordemos cómo queda el centro de la capital cada vez que hay una. Por supuesto, condenamos cualquier pensamiento malintencionado que relacione el coger la hierba con el hambre que pudieran sentir los asistentes después de dos horas de espera. Lo dejaremos en que son cosas de la afición del "méscunclú". Ya
está bien de emociones por hoy, amigos. Cuando acaben las críticas de
curas, obispos, presidentes de gobierno, ministros, presidentes de la
Generalidad, alcaldes, periodistas del corazón, periodistas deportivos,
periodistas de los diarios de los colegios, porteras, artistas y
funambulistas varios, seguiremos con la presentación de Ibrahimovic y
todo lo que le ha rodeado, como las declaraciones de Laporta acordándose
del Madrid, el estado de plenitud física en que llega el astro (igual el
transfer llegó a la hora y el retraso fue debido a que a Zlatan no le
funcionaba la mano para firmar) y otras cosas muy jugosas. Debería ser
mañana, pero con la avalancha de rasgaduras de vestimentas que nos espera
de los susodichos, mejor esperar. Así que igual hasta pasado el verano no
volvemos a vernos. Es lo más probable, porque todos sabemos que las
críticas al Madrid vienen desde la objetividad y la buena voluntad, nunca
del proteccionismo probarcelonista y del resquemos contra el equipo que
más y mejor representa a España en el mundo. ¿O nos equivocamos?
Mañana lo sabremos. |
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Pero resulta que, para nuestro asombro, ninguno de estos personajes ha puesto el grito en el cielo, ni siquiera la señorita Maribel. ¿Será porque el Real Madrid es más mediático que el Barcelona o será sencillamente porque es el Real Madrid? En cualquier caso, si en los días que llevamos sabiendo las condiciones de la oferta culé ninguno de estos ha abierto el pico, dudamos que lo haga una vez éstas se han concretado. Dicho de otra manera, si no consideran escandaloso que se puedan pagar casi 90 millones de euros -que podrían ser más si Hleb se niega a entrar en la operación-, no tienen por que considerar que lo sea el haberlos pagado. Las terminales mediáticas del barcelonismo dirán que no, que "sólo" son 45 o 50 millones más Eto'o, dando a entender, poco menos, que el valor del camerunés es cero para evitar que toda la artillería que dispararon contra Florentino se vuelva en contra suya y del propio club. Pero la realidad es que el F.C. Barcelona valoraba en bastante más al jugador. Baste como ejemplo que la mencionada oferta del Manchester fue rechada porque éste exigía 15 millones en concepto de prima por su fichaje, a lo que Laporta se negó rotundamente. Es decir, que Eto'o no acabó en Inglaterra porque Laporta consideraba que 15 millones por él era demasiado poco, así que no nos traten de convencer ahora de lo contrario, aunque mejor eso que el tratar de hacernos comulgar con que Zlatan es un producto de la cantera como los argentinos, albaceteños o catalanes de otras zonas que llegan al club bien talluditos, aunque todo se andará. Como diría el clásico, "que no les embauquen": si el fichaje de Kaká rompió el mercado, el de Ibrahimovic lo va a hacer trizas; si el fichaje de Cristiano fue "imperialista", el del Barça lo es menos, porque la manera que han tratado a Eto'o, a quién han usado como moneda de cambio y empujado a salir del club, les situa en el período anterior, el colonial, el de los barcos transportando cientos de africanos en sus bodegas rumbo al Nuevo Mundo. Lo que no es, por supuesto, es una operación salida desde el "ingenio y el esfuerzo". Si acaso, salida del acuerdo con el ayuntamiento para recalificar el Miniestadi. Como sea, está bien que genios de las finanzas de la talla de Laporta y Sala i Martí enseñen a los mortales cómo se hacen los fichajes. Es una pena que su lección llegue cuando Kaká y Cristiano Ronaldo ya están en el Madrid... una pena para Milan y Manchester, se sobreentiende. Más que al "ingenio y el esfuerzo" parece más una operación nacida de la necesidad: entre los jugadores que eran objetivo del Barça estaban Ribery (que sólo quiere irse al Madrid), Benzemá (que ya ha llegado) o Villa (que no pudo irse), pero no Ibrahimovic, y mucho menos a ese precio que incluye perder a una garantía de gol como es Samuel Eto'o. Pese a que al dirigente culé se le ha llenado la boca diciendo que el Madrid siempre mira al Barcelona, y que el Barcelona no tiene que reforzarse como debe hacerlo el Madrid, la realidad es que no hay más justificación a este gasto excesivo que no sea la de seguir la estela de megafichajes que está llevando a cabo el club blanco,excepción hecha de la de reforzarse ante el rearme del eterno rival. Y es que, se mire por donde se mire, no puede ser ventajoso el cambiar a quién ha sido pieza importantísima en las dos últimas Champions del Barcelona -excepción hecha, claro está, de algunos oportunos arbitrajes- autor, entre otras cosas, de los goles que abrieron el marcador en ambas, por otro delantero que no sólo no ha llegado a jugar siquiera unas semifinales de la máxima competición continental en ninguno de los equipos en los que ha militado -entre ellos el Ajax, la Juve o el Inter- sino que en los dieciséis partidos disputados de octavos y cuartos tiene el asombroso récord goleador de ¡cero tantos! Y encima al cambio le añades la morterada de unos cincuenta millones, más el mortero bielorruso. Pocas ganas habría de deshacerse de Eto'o cuando a éste se le ofreció renovar hace poco más de un mes. Que cambiar a Eto'o por Ibrahimovic, pese a la campaña mediática a favor del segundo y en contra del primero, es una operación demencial lo demuestra que el entrenador del Barcelona, en su primera rueda de prensa tras las vacaciones, diera como explicación el "feeling". Pobre explicación pese a que nadie, y nosotros menos, pueda poner en duda el "feeling" de quién se depila los brazos pero no se afeita la barba y cree que lo que más motiva es ver películas de gladiadores con el cuerpo huntado de aceite
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Por tanto, el señor Laporta debe elegir mejor a sus asesores y rodearse de personas que le instruyan bien sobre qué temas debe tratar para ganarse a la audiencia y aumentar así su popularidad, y cuáles no son adecuados según el perfil de la misma. Por ejemplo, si se diera el caso de que el Madrid se hiciera con Ribery, el jugador más deseado por el barcelonismo y, hablando siempre en condicional, Telecinco acudiera en ayuda del gerifalte azulgrana cediéndole unos minutos en "La Noria" para contrarrestar el bombazo que aquél fichaje supondría, no podría hablar de la independencia de Cataluña y defender la participación de una selección catalana en Sudáfrica. En ese programa sí que tendría cabida lo de Eto'o. Si, por el contrario, es TV3 quién acude presto en su socorro sí que podría despacharse a gusto contra los "imperialistas" españoles y madridistas. La
cosa, como vemos, no es tan difícil. Incluso hay ciertos temas que tienen
cabida en espacios de temáticas muy distintas. El problema es que nadie
habla jamás de ellos, pero precisamente por eso, si rompe la
"omertá" que los rodea, puede generar una audiencia que supere
a cualquier aparición de Florentino. Nos referimos, claro está, al
inminente pelotazo que prepara el F.C. Barcelona. Y es que tanto en un
programa de política, como en uno del corazón, por no hablar de los
deportivos, el interés que despertaría ver cómo quién ha acusado de
manera sistemática al Real Madrid de obtener recursos mediante ayudas
públicas y pelotazos, explica qué es eso de que el alcalde de Barcelona,
Jordi Hereu, y el presidente del Barça hayan alcanzado un acuerdo para recalificar
el Miniestadi. Alguien podía considerar una estupidez supina el
llevar a cabo esta operación cuando hace cuatro días, como quién dice,
los Martí i
Sala de turno acusaban falsamente al Real Madrid de estar haciendo lo
mismo. Pero es que la cosa corre prisa tanto para Ayuntamiento como para
club. Ante la oposición vecinal, los políticos quieren resolver el
asunto cuanto antes para evitar que les perjudique en las elecciones del
2011, mientras que la Junta del Barcelona quiere presentar el proyecto en
la asamblea de compromisarios del próximo mes. En la práctica, el
acuerdo alcanzado por Laporta y Hereu -que culminaría el plan
"Barça 2000" que se inició a finales del siglo pasado, durante
la presidencia de José Luís Nuñez, y que se vio obtaculizado por las
asociaciones vecinales- constituye un auténtico pelotazo con todas las de
la ley al convertir en edificables los terrenos que el Barcelona
conservaba en Les Corts, incluídos aquellos donde se ubica el Miniestadi,
con lo que aumentan su valor considerablemente y, por ende, el pico que el
club azulgrana ingresaría por la operación. Pico que, según informa el
Periódico de Cataluña, usarían para pagar la remodelación del Nou Camp
proyectada por Foster, y que convertiría al coliseo blaugrana en un homenaje
multicolor a los lacasitos para el que muy bien podría haberse
inspirado en las chaquetas de Martí i Sala, de quién esperamos tenga la
decencia de cerrar la boca sobre hipotéticas fuentes de ingresos del Real
Madrid después del pacto que han alcanzado su presidente y su
alcalde. |
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El encuentro entre Messi y Micky, a los que la autora de la crónica llama "mejor jugador del mundo" y "estrella internacional" respectivamente, se produjo en el complejo deportivo Disney’s Wide World of Sports, ubicado en el parque temático. Pese a tratarse de un ratón -muy crecido, pero ratón al fin y al cabo- Micky Mouse se presentó con "su propia indumentaria deportiva", ahorrándonos el escándalo de verlo tal como su madre le trajo al mundo, o bien con esas calzonas rojas con botones amarillos que fue su atuendo en sus primeros años de existencia, y demostró un profundo conocimiento del fútbol español al agacharse ante los disparos del jugador azulgrana pese a que se puso entre los tres palos -para algo debían valer los sempiternos guantes que siempre lleva-, al igual que la chiquillería que ejercía de supuesta barrera, que acababa diluyéndose antes de que el azulgrana se acercara al esférico. Lo dicho, sin duda han mamado "soccer" ibérico de sobra y captado perfectamente cómo suelen jugarle los contrarios al Barça. De
esta manera, Messi vuelve a marcar las diferencias entre el club catalán
y su archirrival capitalino que, como no podía ser de otra manera,
favorecen la imagen pública del F.C. Barcelona. Y es que mientras el
crack madridista Cristiano Ronaldo viaja a Estados Unidos para liarse en
una discoteca con una rubia famosa y, probablemente, darle marcha durante
la noche, Messi aprovecha para conocer, intercambiar opiniones e incluso
practicar lanzamientos de falta con un personaje de dibujos animados.
Aquí se ve perfectamente quién es normal y quién sufre algún tipo de
trastorno. Obvia decir que el Micky Mouse que conoció Messi no es el
personaje de animación, algo físicamente imposible, sino un actor que se
disfraza de esa guisa. No está bien que lo digamos ante la posibilidad de
que Messi lo lea y sufra un "shock" del que podía costarle
salir, pero como no creemos que sea asiduo de esta página, correremos el
riesgo. |
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De hecho, Laporta se convirtió en el centro de un programa televisivo para dejar claro que no tenía nada que decir. El caso era hacer acto de presencia para dar otra cosa de la que hablar que no fuera la apoteósica presentación del mejor jugador del Mundo en el Santiago Bernabéu. De esa forma, el programa conducido por Ana Pastor osciló entre los futuribles del Barcelona, que en realidad, a día de hoy, no tiene atado a ningún jugador de renombre, y temas más propios de los programas del corazón, como, por ejemplo, que Eto'o no le coge el teléfono. "No sé si ha cambiado el número", se lamentaba el mandarín azulgrana visiblemente afectado por lo que parece ser una inevitable ruptura. Claro que, siguiendo la línea marcada por Belén Esteban en su divorcio de Jesulín, no descartó que la culpa no fuera del susodicho, sino de la mala influencia de quiénes le rodean, de "su entorno". Y en lo referente al tema de los fichajes, cambió de opinión respecto a lo que había declarado aquella misma mañana ("por mí, no ficharía"), cosa rara en este hombre que se caracteriza por tener las cosas claras, tal y como demostró al no presupuestar las primas por títulos aumentando aún más la ya de por sí descomunal deuda. Por lo visto sí habrá fichajes. Villa es el principal objetivo y por él se habrían ofrecido más de 40 millones de euros, lo que en tiempos de crisis como los que vivimos es una minucia al alcance de cualquiera; lo escandaloso es pagar veinte más por un Balón de Oro y uno de los jugadores más destacados del Calcio. Si se lleva a cabo la operación, Zapatero no levantará la voz. Donde no mostró duda alguna fue a la pregunta de "¿selección española o catalana?". Ni pestañeó: "catalana". Que tomen nota los culés de Albacete. Y de paso, que tengan presente todos aquellos que alardean de la cantidad de españoles que hay en la plantilla culé que al mandamás barcelonista le debe doler oir ese tipo de afirmaciones. Siguiendo con temas de los "mundos de Yupi", Laporta aseguró que "el Barça no hace pelotazos", sino que hace "més que urbanismo". Se echaron a faltar las risas enlatadas. Eso debía ir porque para el común de los mortales, las cuestiones de urbanismo suele ser cosa del ayuntamiento, y a estos Les Corts se lo recalificó el Consejo de Ministros presidido por Franco. O eso, o es que el calor le está afectando. Ya puestos a fantasear, proclamó a Messi "mejor jugador de la Historia" pese a que no ha ganado ni un mísero Balón de Oro, pero da igual porque el argentino, que sufrió un tratamiento con hormonas hoy día consideradas sustancias dopantes, debe ser més que un jugador. Y, como no podía ser de otra manera, se acabó hablando del Real Madrid, algo inevitable cuando se le pone a un barcelonista un micrófono en la boca y más en los tiempos que corren. Según Laporta, el Barça es el modelo del Madrid. Sí, claro: el espejo al que se miran continuamente los merengues. Seguro que el día de la presentación de Ronaldo estaban todos viendo TV3, donde proyectaban el partido de Tom Henning contra el Chelsea, la final de un irreconocible Manchester o cualquier otra cosa por el estilo con la que llevan casi dos meses bombardeando a sus sufridos televidentes, algo que Laporta debería recordar cada vez que dice eso de que algunos quieren "desviar la atención" sobre el triplete. En
definitiva, nada interesante en el discurso de Laporta, que estuvo muy
apagado respecto a sus otras intervenciones desde que Florentino empezó a
dar puñetazos en la mesa, especialmente aquella del
"imperialismo" madridista que realizó rodeado de señoritas
ligeras de ropa y luciendo unos prominentes michelines que fueron
debidamente "photoshopeados" en la web oficial del club. Pero no
hay problema: siempre encontraremos culés que nos diviertan con su estado
de nervios. Por ejemplo, el susodicho Sala i Marti. El que suena como
posible reemplazo de Laporta ha dicho que "el once de la Champions
costó menos que Kaká", lo cual no deja de tener su gracia, porque
si sumamos los 12 kilos de Touré Yaya, los 27 que pagaron por Eto'o, el
millón y medio de Silvinho, los 24 que dicen que costó Henry, y los
cinco que tuvieron que desembolsar por un Piqué que se había ido de esa
cantera tan fabulosa echando pestes del club, nos sale una cantidad
cercana a los 70 millones de euros, es decir, cinco más de lo que habría
costado el brasileño. Sí, no es una diferencia muy escandalosa, pero es
que Sala i Martí es un economista de relumbrón, o eso dicen. |
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Y si hay alguien que en los últimos días ha sido víctima de estos panfletos, es decir, de difamaciones o agresiones escritas, ha sido el flamante fichaje de Florentino, el mejor jugador del Mundo, el portugués Cristiano Ronaldo, que ayer fue presentado en el Santiago Bernabéu durante una ceremonia apoteósica que ha marcado un hito. No creemos que haga falta exponer ejemplos de cómo los panfletos barcelonistas han arremetido contra el ya "nueve" madridista desde que se conoció su fichaje, campaña de la que ya hemos tratado, pero por si acaso aquí va éste, obra y gracia del nuevo experto en finanzas bancarias José María Casanovas, quién parece especialmente obsesionado por el portugués, quizás por verle de blanco resplandeciente cuando en su día defendió su fichaje por el Barcelona justificándolo en la "clase, velocidad, regate, disparo y mentalidad ganadora" del jugador. El pasado 23 de junio, el editor complementó una interesantísima información que aparecía en la portada de su panfleto -las declaraciones de una supuesta exnovia de Ronaldo a la revista Interviu tras mostrar su bien torneado busto, como es de rigor- con un análisis a la campaña publicitaria que el ex de la señorita protagoniza para el banco portugués Espírito Santo. Se ve que Josemari Casanova la descubrió durante su mes de indagaciones para descubrir para qué servían los bancos, porque el caso es que la referida campaña se inició bastante tiempo atrás. Escribía, visiblemente indignado, el editor del panfleto: "con una sonrisa de oreja a oreja, Cristiano aparece detrás de ¡seis maletas! con el siguiente titular: "Aquí está mi dinero". En estas maletas quizás no quepa toda su vanidad, soberbia y chulería, pero tampoco caben los trece millones que va a cobrar por temporada en el Madrid. Es un anuncio prepotente, casi insultante. Presumir de "money" y encima de un interés garantizado es una provocación innecesaria cuando una parte importante de los españoles pasa penurias económicas". Lo del "interés garantizado" está al alcance de todo el mundo -para eso vale la campaña publicitaria precisamente- pero a lo mejor tiene que pasar un mes para que Casanovas se entere. Por lo pronto basta que se entere de que el anuncio lo realiza una empresa de publicidad, no Cristiano Ronaldo, quién ni mucho menos trata de convertirlo en un capítulo de su autobiografía o un reflejo de su personalidad. Es decir, que Messi no viaja en avión disfrazado de anciana. Bromas aparte, resulta que el muy ladino de Josemari ha obviado en su columna-denuncia que el titular completo de la campaña era "no sé dónde estaré dentro de tres años, pero sí sé dónde estará mi dinero", aprovechando así el interés mediático que despertaba el futuro del jugador, quién cuando se inició la campaña todavía no sabía si seguiría en el Manchester o acabaría en el Madrid. Pero sin esa manipulación descarada, Casanovas no podía haber vomitado esa catarata de descalificaciones (soberbio, chulo, vanidoso), que es la auténtica labor de quién trabaja para un panfleto. Es
más que probable que la mayoría de los que leen y se dejan influir por
esas difamaciones y descalificaciones que, intencionadamente o no, incitan
a la violencia, no vieran la presentación del jugador. Lástima, porque
por encima del número de asistente destaca que el portugués derribara de
un plumazo todas las falacias que sobre su persona se han venido
diciendo desde medios como los panfletos deportivos catalanes.
Cristiano Ronaldo es joven y agraciado, tiene una fortuna que permitirá
que sus biznietos vivan como millonarios, puede tener a cualquier mujer
que deseé, ha ganado todo lo posible a nivel de clubes y poseé todos los
títulos individuales que un jugador puede acumular. Sin embargo, pese a
todo esto, no pudo evitar emocionarse cuando saltó al terreno en obras
del Bernabéu. Que esa camiseta, ese estadio y esa afición causara ese
efecto en alguien como él refleja la grandeza de ese club. Y también la
sinceridad de su deseo de jugar en él; el minuto que tardó en hablar
cuando estaba delante de los micrófonos no fue fingido y cuando luego
compareció ante los periodistas en rueda de prensa, demostró que era
cualquier cosa menos un soberbio o un chulo. En su respuestas a los
periodistas de todo el mundo la prepotencia o la soberbia
estuvieron tan presentes como los hechos contrastados en el panfleto donde
escribe -por decirlo de alguna manera- Josemari. Es muy triste que el odio
y el resquemor patológico impidan a los panfleteros como Casanovas o
Mascaró, y a todos los que creen a pie jutilla sus exabruptos, disfrutar
de lo acontecido ayer y juzgar a Cristiano por lo que realmente es. Pero a
estas alturas nadie va a cambiar la forma de intepretar la realidad que
impera por allá arriba. Peor para ellos. |
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Sin embargo, tan sólo un mes después de que fuera proclamado presidente, el Madrid había conseguido juntar a Kaká y Cristiano Ronaldo en un mismo equipo, reforzar la defensa con el internacional Albiol y recuperar su prestigio continental. Todos los cracks de los que se rumoreaba estaban locos por irse al equipo de Guardiola habían pasado a reconocer su deseo de vestir la zamarra blanca. El verano que debía haber pasado a la historia por el disfrute del "triplete" culé, con los "merengues" aguantando en la playa a los barcelonistas sacando pecho, será memorable, sí, pero no para los azulgranas: lo será por la política de fichajes que está llevando a cabo el Real Madrid. Y es que lo que está llevando a cabo Florentino no tiene precedentes y es difícil que vuelva a verse. El mundo asiste entre atónito e ilusionado a una ofensiva total que tiene por objetivo recuperar la hegemonía del Real Madrid, y que se está llevando con la velocidad de una blitzkrieg. No nos habíamos recuperado todavía del monumental espectáculo que se vivió ayer en el Santiago Bernabéu -récord absoluto de asistencia a la presentación de un jugador con 50.000 espectadores- cuando las primeras planas de los diarios digitales anunciaron el acuerdo entre la entidad blanca y el Olimpic de Lyon por Karim Benzemá, el delantero más deseado por los grandes equipos europeos y también por el F.C. Barcelona. Sin descanso: el barcelonismo recibe un golpe tras otro, cada uno de ellos de mayor intensidad que el anterior. Si todavía se mantiene en pié a estas alturas es porque se está sosteniendo sobre sus tres copas. Y es que todo apuntaba a que era cuestión de horas que el Barça hiciera pública una oferta por el valencianista Villa, cuyo traspaso al Madrid se frustó hace unas semanas cuando el Valencia rompió el pacto verbal entre ambas entidades y aumentó sus exigencias económicas. A nadie le sorprendería que las terminales mediáticas del club catalán vendieran la operación como un triunfo sobre el Madrid. Pues ya es difícil, no sólo porque el Madrid declaró públicamente que se retiraban de la puja por el jugador, sino porque ya tienen un "nueve". Si en caso de que Villa vista de azulgrana a los voceras proculé se les ocurre mencionar al Madrid, sólo conseguiran transmitir la sensación de que "el guaje" ha recalado en Barcelona al haber sido ocupado su hipotética posición por el delantero francés. No ha faltado quién, desde las filas culés, ha celebrado el fichaje de Benzemá porque deja al Barça como único club que puja por el jugador, en tanto en cuanto éste ha dejado claro que no saldrá de España. Pero lo más probable es que suceda lo contrario. Y es que después de rechazar más de cuarenta millones del Madrid, con el excepcional delantero Negredo incluído en la operación, los dirigentes "chés" quedarían en evidencia ante una afición cuyo antimadridismo ha sido exaltado hasta la náusea por los medios provincianos pero, sobre todo, ante los bancos que sostienen con sus préstamos al club, que no aceptarían que el jugador no hubiera sido traspasado al Madrid por considerarse que valía mucho más y luego se aceptase una oferta inferior del Barcelona. Y como a perros flacos todos son pulgas, la venta de Eto'o, que garantizaría los fondos necesarios para afrontar el fichaje de Villa, parece que no se va a producir. Después de que el Barcelona, actuando como es tradicional en él intentase echar por la puerta de atrás al jugador que les ha dado dos Champions, tres ligas y una copa, se ha encontrado con la sorpresa de que el camerunés está decidido a acabar su contrato y marcharse al finalizar la próxima temporada sin dejar un euro en las arcas del club. Esperemos que Laporta no se vea obligado a vender otro terrenito de Sant Joan Despí, porque a este paso de los amplios horizontes que el club adquirió para construir una ciudad deportiva no va a quedar espacio ni para poner una mesa de parchís. Parece ser que ganar títulos no garantiza ganar señorío, clase y estilo, porque mientras el Bernabéu recibía al primero de sus nuevos fichajes en lor de multitudes, uno de los puntales del Barça en los últimos años veía cómo su presidente filtraba a los medios ofertas multimillonarias que jamás habrían existido o le ofrecía la renovación ¡mediante mensajes de movil!
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El modelo "propio de los madrileños" consiste, según el presidente del Barcelona en que "recalifico esto porque tengo buena afinidad con las autoridades; con eso puedo hacer un pelotazo...". Asombroso, porque si existe algo que cuadre al cien por cien con ese modelo es la recalificación de Les Corts allá por los años 60, una recalificación que salió adelante gracias al buen quehacer de las autoridades (el alcalde de Barcelona, José María Porcioles fue nombrado "soci d' honor") y a la que dio luz verde el propio Francisco Franco en un Consejo de Ministros. Torcuarto Fernández Mirada, a petición de su amigo íntimo y directivo del Barcelona Juan Gich, fue quién llevó este asunto al Consejo. Sin embargo, cuando diez años después fue Santiago Bernabéu el que intentó realizar una operación similar con los terrenos de la ciudad deportiva, le dieron con la puerta en las narices y desde el ayuntamiento de Madrid montaron una campaña contra el club, quizás porque Bernabéu hubiera intentado realizar la operación "a la catalana", aunque tenemos serias dudas. Que el F.C. Barcelona consiguió salir de una situación de asfixia económica, tan dramática que podría haber supuesto la desaparición del club, gracias a un pelotazo inmenso autorizado por el gobierno franquista ante el que medió el amigo de un directivo culé, es algo que nadie puede poner en duda hoy en día. Pero concederemos el beneficio de la duda al señor Laporta y no pensaremos que está tomándonos por idiotas haciendo uso de una desvergüenza que causaría pavor. En donde no estamos dispuestos a conceder beneficio ninguno es en el tema de la venta, a espaldas de los socios azulgranas, de una parcela de los terrenos de Sant Joan Despí valorada en unos veinte millones para que le cuadren las cuentas. Esos terrenos, teóricamente destinados a la Ciudad Deportiva del F.C. Barcelona, fuero recalificados y ya en el 2005 se habrían obtenido en torno a 35 millones por la venta de parcelas. "Recalificación", "pelotazo"... a ver si ahora resulta que el presidente del Barcelona actúa como un "españolista". Pero hay más. Una empresa vinculada a Joan Laporta estaría detrás de la especulación inmobiliaria (anótese esto, señor Sala i Martí, y guárdeselo en un bolsillo de su florida y pomposa chaqueta para futuras referencias) que se estaría llevando a cabo en L'Hospitalet. Así es, quién enarbola la bandera de la ética urbanística para dar estopa al Real Madrid resulta que es señalado como el principal responsable de que unos terrenos con gran valor histórico, patrimonial y ecológico, y que se había proyectado que fueran conservados como el "oasis agrícola" de la ciudad, habrían pasado a ser urbanizables después de que Laporta hubiera adquirido 20 hectáreas del mismo. Eso sí, en la entrevista deja claro, clarito del todo, que la especulación "no es su cultura".
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¿Alguien se imagina a Obama poniendo en solfa a Los Angeles Lakers por el fichaje de Gasol? ¿O a Angelina Jollice lamentándose por la cantidad de hospitales que se podrían construir en Birmania con lo que costase ese fichaje? Pues aquí es lo más normal del mundo. Así, el presidente del Gobierno español, no se cortó a la hora de mostrar su repulsa al traspaso del portugués en el programa matinal del canal de Televisión Cuatro, y eso pese a reconocer que no era el más indicado por su descarada militancia culé. A Rodríguez Zapatero le parece "excesivo" el dinero invertido en el jugador. Está bien. A otros lo que nos parece "excesivo" es que la tasa de desempleo en la España que él gobierna sea el doble que la del resto de la UE. Eso sí, lo dicho por Laporta acerca de que el Madrid estaba actuando de una manera "imperialista" sólo le parece "un poco exagerado". El Presidente español no es el único que ha respaldado en público las críticas desorbitadas del gerifalte culé. Como no podía ser de otra manera, su homónimo catalán no ha tardado en subirse al carro. Montilla, al que el hecho de no haber acabado el Bachillerato no le supone impedimento para hablar de la gestión económica de un club de fútbol, considera poco ejemplarizante que se realice un desembolso millonario como el que han supuesto fichajes como el de Cristiano Ronaldo o Kaká. Ejemplarizante, lo que se dice ejemplarizante, debe ser el gastarse cantidades astronómicas de dinero público en enchufar a familiares en embajadas catalanas cuya función es poco menos que nula, o el saltarse a la torera la ley subvencionando con cientos de miles de euros en fundaciones vinculadas a su partido y los otros que conforman la coalición que gobierna Cataluña en la actualidad. Por no hablar de las vergonzosas cantidades que el Barcelona ingresa de TV3, canal de televisión público y, por tanto, sufragado con el dinero de los ciudadanos, sean o no del Barça. El secretario general de ICV, otro de los que configuran el "tripartito", ha acusado a las entidades financieras que han prestado dinero al Madrid de hacerlo cuando cuando a día de hoy el flujo crediticio "aún no llega a las familias y a las pymes", cuando la realidad es que esas entidades han dejado claro que sí están dando créditos, y muchos. El portavoz de CIU en el Congreso, Duran y Lleida, ha ido mucho más allá y ha llegado a calificar a Cristiano Ronaldo como "un poco chulesco". En esta oleada de barcelonistas que copan puestos de importancia no podía faltar el antimadridista por excelencia, J. Antonio Samaranch, quién ha previsto lo peor para un Madrid que estaría llenando de "gallos" el gallinero. Por su parte, Maribel Verdú ha decidido representar al mundo de la cultura en este "tiro al blanco" y ha tildado el fichaje de "inmoral" en los micrófonos de la cadena SER, algo asombroso teniendo en cuenta que esta señorita trabaja en un sector que vive mayortitariamente del dinero público y que su fama como actriz no se caracteriza, precisamente, por la altura de los personajes que encarna, sino más bien por cosas como esta, esta o esta, es decir, por enseñar cuanta más carne mejor. Lo cual es perfectamente respetable, pero que no legitima para ir dando clases de moral. La guinda al pastel la aportó Frances Sanuy, exconsejero de Turismo de la Generalidad cuyas ideas de que desde "Madrid" se bombardeaba Cataluña con inmigrantes no fueron obstáculo -a lo mejor hasta ayudaron- para que le fuera concedida la "Cruz de Sant Jordi", tomó la palabra para valorar los fichajes de Florentino no sólo en su vertiente económica o deportiva, sino que aprovechó para vejar a Cristiano refiriéndose a él como "un gitano portugués" en un tono claramente despectivo, lo que fue recibido con risas y aplausos por la concurrencia. Lo que no aclaró el insigne político y economista es si Cristiano era más o menos gitano que su compatriota Quaresma o el búlgaro Stoichkov, que militaron en el F.C. Barcelona. Pensábamos que habíamos llegado al límite y que este circo había alcanzado su tope. Craso error. En las últimas horas el F.C. Barcelona ha decidido echar gasolina a esta noria de disparates, palabras hipócritas y sandeces varias haciendo saltar a la pista a dos nuevos profesionales del humor que así han tenido la oportunidad de darse a conocer. Este es el caso de Magda Oranich y Solagran, miembro de la Junta Directiva del Barça desde el pasado 23 de abril, labor que compatibiliza con la presidencia de la Comisión de Protección de los Derechos de los Animales, lo que sin duda habrá pesado en su elección. De esta mujer nada se sabía excepto que había ejercido como abogada de terroristas de ETA en los años 70 hasta que hace unos días ejemplificó desde los micrófonos de Catalunya Radio el señorío de los culés cuando deseó que los fichajes del Madrid fracasasen -algo que no se oye decir a los directivos madridistas de los fichajes del Barça, quizás porque sus intentos de fichar se saldan en negativas y fracasos, aunque queremos pensar que es porque los madridistas no están tan obsesionados con el máximo rival- y siguió la estela de su patrón al acusar al Madrid de "perjudicar a todos" por interferir en el mercado. Ufana por el protagonismo adquirido, no dudó en recibir en su casa a los reporteros de la cadena de televisión Cuatro para reafirmarse en sus palabras y dejar claro que no es cierto que sólo hablen del Madrid en una entrevista en la que habló largo y tendido de Cristiano, de los ligues de Cristiano, del "caso Figo" y de que le gusta que el Real Madrid pierda. Damos la bienvenida a esta nueva componente de la troupe culé que, a poco que consiga mantener el nivel de estas dos primeras intervenciones, promete tardes, días y hasta noches gloriosas.
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Siempre hemos sostenido que la extensión de las tecnologías de la información, la implantación de internet en todos los hogares, la conversión del mundo en lo que se conoce como la "aldea global", supone para la tradicional línea periodística de los panfletos probarcelonistas un auténtico incordio. Primero, porque sus posibles lectores tienen a sus manos herramientas con las que contrastar la información, pero sobre todo, porque con las ediciones digitales se convierten en esclavos de sus palabras. Desde hace tiempo el Sport sufre el azote de la Libreta de Van Gaal, genial blog dedicado a fiscalizar la labor de los diarios deportivos y que se ensaña especialmente con el diario de Casanovas, Caranzo y Cía. No porque les tenga especial tirria, sino porque sus cantes, sus manipulaciones o, sencillamente, sus meteduras de pata, superan con mucho a las de cualquier otro medio, exceptuando quizás su competidor Condal, el Mundo Deportivo. Y es que gracias a la labor del citado blog, ahora podemos revisar también lo que publicaba este diario sobre un hipotético traspaso de Cristiano Ronaldo al F.C. Barcelona, que no difiere mucho de lo publicado por sus congéneres del Sport. La portada del día 20 de mayo de 2008 anunciaba la posibilidad de que el Barcelona se entrometiera en la operación que estaba intentando llevar a cabo Ramón Calderón y pujar por el "siete" del Manchester si éste al final decidía abandonar la disciplina del club inglés. Según Francesc Aguilar, el club catalán estaría en condiciones de ofrecer los 70 millones en los que el Real Madrid había tasado el traspaso. El decano del periodismo deportivo consideraba que 70 millones era una cantidad "asumible" por un jugador que enfrentaba su primera final europea. Naturalmente, la información no era más que humo, humo y más humo. Pero lo notable es que Mundo Deportivo haya calificado de "indecente e impresentable" que el Madrid superara en 25 millones (15 en realidad) esa cantidad que daban por "asumible" hace un año, es decir, antes de que Cristiano Ronaldo ganara la Champions y fuera proclamado Balón de Oro y FIFA World Player. A los más jovenes les puede resultar chocante que se pudiera decir de un equipo que alardea de vivir de su cantera, y cuyo presidente está destacando en los últimos días por ser una especie de Diógenes pero en tacaño en lo referente al tema de los fichajes, que estaría dispuesto a gastarse 70 u 80 millones de euros en un sólo jugador. Pero la realidad es que si algo ha caracterizado al Barça a lo largo de su historia han sido las astronómicas cantidades que han desembolsado por sus cracks. Estos mismos jóvenes sólo conocerán a Cruyff como una especie de ente superior cuya voz aconseja al club catalán como si fuera la de los "supertacañones" (no va con segundas; que busquen en internet información sobre el clásico concurso "1-2-3") y que escribe artículos de cuya autoría real hay fundadas sospechas, lo cual no es impedimento para que los barcelonistas los tengan en la misma estima que kaká tiene hacia el Evangelio. Pero Cruyff ha sido mucho más. Hace más de tres décadas pasó a convertirse en el fichaje más caro de la Historia cuando fue traspasado al club que hoy preside el austero Laporta. Y las reacciones ante ese fichaje fueron muy similares a las que estos días está provocando el portugués. ¿Saben cómo se respondió desde Barcelona a las acusaciones de cuántas carreteras, hospitales o escuelas (les suena) se podrían hacer con lo que había costado el holandés ? Pues defendiendo "el ,derecho indiscutible de una persona o una entidad de gastarse el dinero que es suyo, o utilizar su crédito", y asegurando que el club veía en esta operación "más que una compra, una inversión", y no sólo para ellos, "sino para todo el fútbol español". A los que puedan pensar que no es lo mismo, que entonces las cosa económica no estaba tan mal como ahora, a los que se imaginen que en 1973 se ataba a los perros con longanizas, les recordamos que ése fue el año en que se iniciaba la llamada "crisis del petróleo". Cruyff
no fue la exepción. Hace ocho años el Madrid desembolsaba 72 millones
por Zidane, Cristiano Ronaldo ha costado 96 (85 en realidad); en 1973 el
Barcelona pagaba 60 millones de pesetas por Cruyff (cuya rentabilidad
había sido una liga y una Copa), siete años después ponía sobre la
mesa más del doble por Bern Schuster: 140 millones se llevaron los
alemanes del Colonia por su rubio compatriota, quién acabaría yéndose
por la puerta de atrás para fichar gratis por el Real Madrid. Otra gran
inversión. Esto sí es reventar mercados. Pero lo mejor estaba por
llegar. Dos años después, el escandaloso precio de Bern quedaba en una
propina cuando el Barça pagó casi diez veces más por un jovencísimo
jugador argentino llamado Diego Armando Maradona. El gobierno llegó a
considerar escandalosa la operación, tanto en lo social como en lo
económico, ya que suponía una formidable fuga de divisas. ¿Cómo se
defendió el F.C. Barcelona de estas acusaciones? Pues afirmando que el
jugador era una inversión barata. José Luís Nuñez llegó a alardear de
que para ellos pagar más de mil millones de pesetas "no
era un gran dispendio" y fue visto como algo normal en el mismo
diario en el que, casi treinta años después, Joan Josep Pallás echaría
en cara a Florentino el "presumir
de gastar más que nadie". |
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Podría pensarse que el grado de desquiciamiento que manifiesta el llenar una portada con el culo de Paris Hilton captado en una imagen de calidad cochambrosa no es más que una anécdota. Nada de eso. En Barcelona se habla más del Madrid de Florentino que en la propia capital. El principal jerarca del Barcelonismo, Joan Laporta, lejos de imponer la cordura ha dado un paso más en su escalada de agresiones verbales contra la entidad blanca y su política de fichajes. Hasta hoy, sus exabruptos pasaban desapercibidos por ser una muestra de desconocimiento de la economía que harían sonrojar a un alumno de Secundaria. Quién afirma que la inversión que está realizando el Madrid no es apropiada con la situación económica mundial, cuando todos los expertos y dirigentes políticos dicen que para salir de la crisis hay que inyectar dinero en los mercados, sólo merece ser ignorado. Sobre todo si al día siguiente la realidad te deja en calzoncillos, como cuando el Mundo Deportivo informa que el Barça estaría dispuesto a soltar sesenta millones por Ribery -esto es, una cantidad similar a esa tan escandalosa y rompedora del mercado que pagó el Madrid por Kaká- , o como cuando podría ser ese dinero que el Madrid está gastando el que les permitiera librarse de Eto'o. Quizás porque sus diatribas sin pies ni cabeza no encontraban el eco esperado, excepto, claro está, en los medios afines, Laporta ha decidido soltarse el pelo y ha acusado al modelo que quiere imponer Florentino de "imperialista". El
modelo del Madrid podrá ser muchas cosas, pero no imperialista
precisamente. Se ve que el señor Laporta desconoce el significado de esa
palabra, así que se las vamos a explicar: imperialista es aquella
doctrina o actitud que propugna la extensión del dominio de un país
sobre otro por medio de la fuerza económica, política o militar. Por
ejemplo, los catalanistas que defienden la anexión de Valencia y Mallorca
a unos inexistentes "Países catalanes" mediante la
desaparición de sus culturas y lenguas que, por arte de magia, se
convertirían en cultura e idioma catalán. ¿Qué? ¿Se va enterando?
Cuando el F.C. Barcelona cede sus instalaciones en la previa de un partido
para que los partidarios de esta doctrina imperialista puedan extender
en el césped del Nou Camp un gigantesco trapo con la imagen de los
"Países catalanes", el Barça pasa a convertirse en un club
"imperialista". Con este antecedente puede imaginar lo ridículo
que queda al acusar a nadie de ser partidario del imperialismo. Esperemos
que no vuelva a suceder. Respecto a la prepotencia, tanto Florentino como
sus colaboradores, no han regateado elogios al Barcelona, mientras que no
hay que irse muy lejos en el tiempo para encontrarse declaraciones
totalmente chulescas de los componentes de la plantilla culé. |
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Mientras en Barcelona todavía no se habían recuperado del bombazo, se les vino encima un proyectil nuclear tan sólo cuarenta y ocho horas después: el Real Madrid fichaba a Cristiano Ronaldo. La noticia dio la vuelta al mundo. En un par de días Kaká y Cristiano Ronaldo habían pasado a jugar el mismo equipo, algo que no habían alumbrado las mentes más calenturientas. El Real Madrid no sólo había vuelto, sino que lo había convertido la fantasía en realidad. La magnitudo del impacto mediático que ha tenido esta operación y los réditos que en el aspecto publicitario ha tenido para el Real Madrid son imposibles de calcular. Radios, periódicos, televisiones o páginas webs de los cuatro puntos cardinales, muchos de los que apenas habían prestado atención al "triplete", dedicaban toda su atención a la llegada del portugués al nuevo Real Madrid de Florentino. Y en medio de este terremoto informativo un hombrecillo intentaba mantener el equilibrio. Su nombre, Joan Laporta. Había acudido a Nueva York para alguna cosa -realmente, ¿le importaba a alguien aún antes del bombazo de lo de Cristiano?- y se encontró ensombrecido por lo que acababa de suceder. Eso sí, fue capaz de lograr algún hueco en televisión para, en un perfecto español, comentar qué le parecía esa ofensiva total y despiadada que el equipo blanco estaba llevando a cabo. Ah, y también le preguntaron por el triplete... o eso dicen en el Sport. El caso es que en Barcelona lo del triplete les debe sonar ya como la Guerra de Cuba. Desde hace días su punto de mira vuelve a estar en el Real Madrid. Pero a diferencia del resto de medios, y siguiendo su libro de estilo, supurando una mezcla de odio y temor, sazonada con envidia, que provoca las chuflas de cualquier lector neutral. Como buenos medios propagandísticos, las críticas u objeciones, legítimas todas ellas, no se centran en la calidad futbolística del jugador, que es lo que se esperaría de unos medios deportivos o de aquellos generalistas que traten una noticia relacionada con el mundo del deporte. Tampoco en la fuente de ingresos que va a suponer para el Real Madrid, aunque esto quizás no lo discutan por resultarle un tema difícil, ya que requiere manejar números y hacer cuentas, así como ciertos conocimientos de economía básica. No, en el centro de la diana están los más de 95 millones que se dice ha pagado el Madrid, aunque la cantidad real son 85,5 millones ya que el club blanco habría firmado en diciembre del 2008 un acuerdo con el Banco de Santander que garantizaba el cambio de libras a euros vigente en aquél momento. Laporta, visiblemente tocado aunque todavía con los pantalones puestos, acusa al Madrid de romper el mercado. Los panfletos probarcelonistas corretean como locos, recorriendo una espiral esquizofrénica a cuya cima ha llegado, por méritos propios, el señor Joan Vehils, a la sazón directod del Sport. El día anterior a que el mundo se viera sacudido por el traspaso del Portugués, Vehils publicaba que su fichaje por el "señor Pérez" sería "la mejor noticia para el Barça": "La mejor noticia para el Barça sería que el Sr. Pérez fichara a Ronaldo. Tras ganar el triplete, hay que encontrar nuevos retos para los jugadores azulgrana [...]. La llegada de Cristiano motivaría especialmente a Messi en la lucha por el ‘Balón de Oro’ y eso, indudablemente, favorece al Barça. [...]Florentino, gástese la pasta que dice tener que a los culés les viene bien. Muy bien". Como no tuvo cuidado con lo que deseaba, al día siguiente se hizo realidad. Parece ser que la buena noticia le puso en un estado tan alterado que debió pasarse todo el día debatiéndose entre caer en un ataque de nervios total o directamente tirarse por el balcón: "es una falta de respeto a las miles de familias de este país que están pasando por un período de graves dificultades económicas. No sé, haga lo que quiera, pero a mí me costaría mucho dormir tranquilo". Seguro que le cuesta, seguro. Pues es mala cosa, porque en ese estado la ausencia de sueño puede causar estragos. Si sucede lo peor, si acaba en una clínica de rehabilitación -vulgo "manicomio"- estamos seguros que se encontrará con algunos conocidos como el bueno de Mascaró, quién después de soltar bilis sobre el teclado tildando la operación de "vergüenza" y "desfachatez", decir que le "produce asco", que es "repugnante", remata el artículo diciendo que "nada de ponerse nerviosos". Estaría bien que director y subordinado se encontrase en un centro de curación de enfermedades mentales: podrían seguir trabajando para que el Sport saliera todos los días, e incluso es muy posible que entre esas paredes encontraran colaboradores que lo mejoraran. Se trata sólo de unos ejemplo de lo que podemos encontrar hoy en los principales medios deportivos de Cataluña. Las acusaciones abarcan un amplio espectro, que van desde que Florentino está "rompiendo el mercado" hasta que es una vergüenza que se realice el fichaje más caro de la historia precisamente en época de crisis, idea que suelen acompañar con descripciones de lo mal que lo está pasando todo el mundo y demás imágenes que apelan al odio al rico. Sin olvidar el clásico de cuántos hospitales se podrían construir con ese dinero. Respecto a lo primero, normal que se lleven las manos en la cabeza, aunque sin olvidar que si consideran caro pagar esa cantidad por un jugador que genera espectáculo dentro y fuera del césped, deberían considerar astronómico fichar a un defensa como Alves por cuarenta millones. Normal, decimos, porque con un Madrid imparable en el mercado el hacerse con el fichaje de Ribery, quién a día de hoy está más cerca del Madrid que del Barça, pasa a ser una quimera. Pese a que los periodistas barcelonistas en particular -y antimadridistas en general- son expertos en propaganda, no debemos caer en la trampa. Para empezar, el pago por Cristiano Ronaldo es sensiblemente inferior al que se está denunciando. Tampoco podemos olvidar que es el actual Balón de Oro y el FIFA World Player, es decir, que ha sido elegido mejor jugador del mundo por periodistas, jugadores y técnicos; por todos, vamos. Pues bien, A Leo Messi, que sólo quedó 165 votos por detrás del Portugués en la elección, el Barcelona le puso una cláusula de 150 millones. Si alguien está "rompiendo el mercado" y sobrevalorando el precio de los jugadores, es el Barça. Respecto a lo segundo, a lo vergonzoso, escandaloso y doloso que supone el que se pague esa cantidad por un jugador ahora, precisamente en estos tiempos, habría que recordarles a pseudoeconomistas como Marti-i-Sala, más conocido por adquirir sus chaquetas en la misma tienda que los payasos de Micolor, o a políticos como los de Iniciativa Per Catalunya, que el Madrid es una entidad privada y, como tal, puede hacer con su dinero lo que quiera. Si tanto les agobia -ahora- la situación de los españoles de a pie, ¿por qué no apuntan hacia todos esos gastos de las comunidades autónomas, especialmente la de Cataluña? ¿Por qué no critican que desde el tripartito catalán se gaste el dinero público en embajadas catalanas sin ninguna función real excepto la de enchufar a familiares de quiénes las montan? ¿Por qué no pedir que dejen de pagarse miles de euros por ridículos informes que en muchos casos están 'pirateados' de internet? Lo malo del renacimiento madridista al que estamos asistiendo es que el antimadridismo, capital Barcelona, crecerá en igual medida. Los seguidores del equipo blanco no deben dejarse engañar por una propaganda goebbelsiana que recurre a lo facilón, a los instintos más bajos del ser humano, y cuyo nivel de agresividad irá "in crescendo" a medida que el plantel madridista se vaya llenando de más y mejores jugadores que, por supuesto, deberán ser adquiridos por unas cantidades adecuadas. Lo barato sale caro. Por Kaká el Madrid podría ganar más de cien millones de dólares en sólo un año; por Cristiano Ronaldo ni se puede imaginar. No se está derrochando dinero, se está invirtiendo, es decir, generando riqueza. Y aunque no fuera así, el riesgo lo corre una entidad privada. El problema, claro, es que esa entidad se llama Real Madrid, y son muchos los que como Joan Vehils, dormirían mucho más tranquilos si los merengues, como ha sucedido en esta última temporada, estuvieran incapacitados para luchar por títulos y crear problemas a los azulgranas. Pues los problemas ya están aquí, y no han hecho más que empezar. Villa se otea en el horizonte y el deseado Ribery quiere vestir de blanco. El Madrid de los primeros años de Florentino amenaza con volver pero multiplicado por cien. ¿Tri... qué?
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