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Franco acabó con la deuda del Barça Por Bernardo Salazar |
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Gracias a Lucas de Tena por habernos enviado el artículo digitalizado. La posible recalificación de la Ciudad Deportiva del Real Madrid ha reactivado la histórica acusación, proveniente del Fútbol Club Barcelona y su entorno mediático, del favoritismo del Gobierno hacia el club blanco. Joan Castells, vicepresidente primero del Barça, decía hace poco: "Si se concreta la recalificación, el Estado se convertirá en el mejor socio del Madrid". A Castells y a todos los que piensan como él, y a los que no también, Bernardo Salazar les refresca la memoria con este reportaje en el que demuestra como el propio Franco, en 1965, solventó la preocupante deuda del Barça con la recalificación de Les Corts.
Primera recalificación. El engrandecimiento del Barcelona como club en los años cincuenta puso a sus dirigentes ante la necesidad de ampliar Les Corts o construir un estadio nuevo. Aquel equipo de los Ramallets, Basora, Kubala, César, Moreno, Manchón, etc. necesitaba un recinto capaz de acoger toda la expectación que levantaba uno de los mejores equipos de Europa del momento. La ampliación o construcción del nuevo estadio abrió un fuerte debate entre el presidente Agustín Montal, partidario de la primera opción, y el que luego sería su sustituto, Enrique Martí, que accedió a la presidencia el 16 de junio de 1952, defensor a ultranza de un nuevo recinto.
El 27 de septiembre de 1950 se había firmado la opción de compra de unos dos millones de palmos cuadrados en unos terrenos situados entre la Riera Blanca y la calle de la Maternidad por un precio de 10.092.445 pesetas. A partir de ese momento, dan comienzo las reuniones entre los directivos barcelonistas y las autoridades técnicas municipales. Éstas sugirieron la conveniencia de permutar los terrenos recién comprados por otros situados en la zona terminal de la Diagonal, que en los planes urbanísticos de la ciudad se reservaban para parques, jardines y zona deportiva, ya que los terrenos recientemente adquiridos estaban contemplados en las ordenanzas como zona urbanizable. El 11 de marzo de 1951 tomó posesión el nuevo alcalde de la ciudad Condal, Antonio María Simarro. Con este alcalde y Francisco Miró-Sans como nuevo presidente del Barça, se acordó la primera recalificación. Las conversaciones del nuevo presidente y sus directivos con el alcalde y ediles se intensificaron hasta lograr la promesa verbal de las citadas autoridades de que el club podría edfiricar el nuevo estadio en el emplazamiento previsto en el proyecto. Para ello era necesaria la modificación de la urbanización de los terrenos adquiridos tres años antes entre la riera blanca y la Maternidad, mediante la supresión de las futuras calles transversales que atravesaban hipotéticamente los terrenos. el 28 de marzo de 1954, en un acto multitudinario, se puso la primera piedra del nuevo estadio.
Segunda recalificación. En la asamblea general de socios, el 11 de junio de 1955, pudo expresar Miró-Sans su satisfacción: "Conviene decir que no todos los terrenos adquiridos están totalmente libres y a nuestra disposición, puesto que se está desalojando a los arrendatarios y meros ocupantes allí establecidos. A tal efecto hay que hacer constar nuestro más profundo agradecimiento al excelentísimo Gobernador Civil, don Felipe Acedo Colunga, que, siempre a tentoa todo cuanto redunda en la grandeza de Barcelona, se ha percatado perfectamente desde el primer momento de la monumentalidad de nuestros proyectos y les ha prestado siempre el más cariñoso y entusiasta apoyo". Pero si hasta las dificultades técnicas y urbanísticas fueron resueltas, restaban las dificultades financieras. Más de 75 millones a corto plazo. 164 millones a largo en obligaciones hipotecarias y 55 millones adeudados a los socios, figuraban en la deuda del club, que ascendía a un total de 230.320.291,9 pesetas. La solución era vender Les Corts que estaba considerado como zona verde privada. Desechada la propuesta del Español. Desechada la propuesta del Español, tanto en compra como en alquiler, Enrique llaudet se entrevistó con José María de Porcioles, alcalde de la ciudad, solicitando recalificar la situación de Les Corts, el permiso de edificabilidad sobre el mismo y la revalorización para su venta. En los meses siguientes hubo presiones de todo tipo hasta que el 4 de agosto de 1962 el pleno municipal aprobó el necesario cambio de calificación de los terrenos. La operación se justificó con la cesión por el club al ayuntamiento de 1.000 metros cuadrados en la Travesera de Les Corts para permitir su ensanche y otros 4.443 metros cuadrados para construir instalaciones municipales deportivas cubiertas. Asimismo se limitó a 8.000 metros cuadrados la edificabilidad de los 24.000 metros limitados entre las calles Vallespir, Travesera, Numancia y Marqués de Sentmenat. El resto pasó íntegramente a suelo edificable. José María de Porcioles fue premiado por el Barcelona con el nombramiento de Soci d'honor en la asamblea barcelonista del 27 de septiembre de 1963. Una zona verde privada se transformaba en zona edificable para la salvación de la economía del Barcelona. El 7 de mayo de 1963, en asamblea extraordinaria convocada para tratar como único asunto la recalificación del viejo estadio de Les Corts, los socios culés aprobaron el derribo del estadio, la convocatoria de subasta de los terrenos a partir de 100 millones y la parcelación de Les corts en caso de inexistencia de ofertas. El 17 de mayo el presidente Enric llaudet solicitó al Gobierno civil el permiso para el derribo del viejo campo, que le fue concedido poco después. Esta segunda recalificación, primera sobre los terrenos del viejo Les Corts, solventaba los graves problemas económicos que afrontaba la entidad barcelonista.
Tercera recalificación Pese a la respuesta favorable del Gobierno Civil, todavía surgieron determinados recursos interpuestos por entidades de diversa índole, hecho que motivó que el tema pasara a más altas instancias, a pesar de que el 25 de febrero de 1965 la Dirección General de Urbanismo diese por válido el cambio de calificación de los terrenos. El entonces directivo del Barça, Juan Gich, más tarde Delegado Nacional de Deportes, recurrió a su entrañable amistad con Torcuarto Fernández Mirada para que el 13 de agosto de 1965 se consiguiera el visto bueo de todo este asunto en el Consejo de Ministros, que bajo la presidencia de Franco tuvo lugar en el Pazo de Meirás. En el Boletín Oficial del Estado número 228, fechado el 23 de septiembre de 1965, aparece el Decreto 2735/1965, de 14 de agosto, por el que "se aprueba el cambio de uso de una zona verde del Plan Parcial de Ordenación Urbana de la Zona Norte de la avenida del Generalísimo Franco, entre las plazas de Calvo Sotelo y del Papa Pío XII, de Barcelona". Al pie del mismo figuran las firmas de Martínez y Sánchez Ajona (Ministro de la Vivienda) y Francisco Franco.
Poco después, sin la misma publicidad que obtuvo José María Porcioles, Torcuato Fernández Miranda y Hevia ingresaba en la relación de los socis d'honor blaugranas. Treinta y tres días más tarde se acordaba la venta del entrañable Les Corts con don José Sabata Anfruns por un total de 205 millones de pesetas. Lo que sucedió después es otra historia. No han pasado tantos años para que todo esto se haya olvidado. Los organismos públicos, en todo tiempo y lugar, han procurado favorecer a las entidades representativas de su ámbito territorial.
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